miércoles, 6 de junio de 2012

LA MANO DEL MUERTO

        En agosto de 1876 el gran Wild Bill Hickok se encontraba tranquilamente en un local de Deadwood (Dakota del Sur) jugando una mano de póker cuando, de repente, se le acercó por detrás un individuo y le descerrajó un tiro en la nuca con un revolver del calibre 50. El salvaje Bill cayó al suelo sin soltar las cartas que tenía en la mano. Era una doble pareja de ases y ochos. Desde entonces a esa mano se la llama la mano del muerto. Estamos en la antesala de la Eurocopa de fútbol y, como no podía ser menos, las apuestas se propagan a velocidad de vértigo. Dicen algunos gurús de este mundo que sólo existen dos tipos de apostadores: el que lo hace basándose en corazonadas y el que lo hace tras un concienzudo análisis. Como mi precaria economía me impide dilapidar mis cuartos en base a un pálpito prefiero seguir el método analítico, hasta donde mis conocimientos me permitan llegar.
         En el grupo primero aparecen encuadradas las selecciones de Grecia, Rusia, República  Checa y una de las dos anfitrionas del torneo, Polonia. Los checos llegan a esta Eurocopa muy lejos de sus mejores días de gloria. Olvidada queda aquella  memorable Eurocopa de Inglaterra en la que se quedaron a sólo un paso de la gloria después de ser derrotados en la final por Alemania. Cuenta todavía la selección checa con hombres importantes como el portero Cech, reciente campeón de Europa con el Chelsea, o el mediocampista del Arsenal Tomas Rosicky. Es cierto que ambos han completado una buena temporada con sus clubes pero su presencia junto con la de otros veteranos ilustres como Plasil o Baros parecen argumento insuficiente para que la vida de su selección vaya más allá de la primera fase. Parecida explicación puede aplicarse para otra de las selecciones de este grupo, Grecia. Aunque llega a esta cita tras quedar primera e invicta en su grupo de la fase de clasificación, el poco nivel del mismo, donde sus rivales de más nombre eran Croacia o Israel, otorga dudoso valor a esta gesta. Un mediocampo en el que sobreviven todavía Katsouranis y Karagounis es lo más destacado de un combinado heleno cuyas posibilidades de repetir la hazaña lograda hace ocho años en Portugal son mínimas. Sólo la explosión inesperada de algún joven valor, caso del griego Ninis, podría dar a estas dos selecciones un resultado sorpresa. La tercera selección de este grupo es la Rusia entrenada por el técnico holandés Dick Advocaat. Una más que aceptable fase de clasificación le dio el primer puesto de su grupo y el pasaporte para disputar la fase final. Es una selección que se nutre básicamente de dos clubes de la liga Rusa. El CSKA de Moscú y el Zenit, último campeón. La defensa, una línea muy notable que sólo encajó 4 goles en toda la fase de clasificación, esta compuesta en su mayoría por jugadores del club capitalino. El mediocampo y la zona atacante lo completan hombres del Zenit. Dos son los nombres propios de esta selección: una estrella venida a menos, el ex del Arsenal Andrei Arshavin y, una estrella cada vez venida a más, el mediapunta del CSKA Dzagoev. En las botas de ambos y en la ya citada firmeza defensiva están puestas buena parte de las ilusiones del país más extenso del mundo. Cierra el grupo Polonia. Además del valor inestimable que le confiere jugar en casa la selección polaca ha reunido en los últimos años un buen elenco de jugadores que puede dar a sus compatriotas más de una alegría. Una selección con una columna vertebral muy bien definida: Szczesny, el meta del Arsenal, cada vez más convincente en sus actuaciones; el defensa Piszczek, jugador tácticamente completo y con buen manejo de balón; el mediocampista Blaszczykowski, Kuba para los amigos y, la estrella de este combinado, el joven punta Robert Lewandowski de 21 años, que lleva camino de convertirse en uno de los mejores delanteros del próximo lustro en el viejo continente. Los tres han tenido un papel capital en el doblete de su club, el Borussia de Dortmund, esta temporada. El delantero ha hecho nada menos que 30 goles. Esta es pues para mí la favorita del grupo.



         El grupo B, el de la muerte-en todas estas competiciones gusta de buscarlo en cuanto se produce el sorteo-, lo integran Holanda, Dinamarca, Alemania y Portugal. Para analizar a Holanda y Portugal voy a utilizar idéntica línea argumental. Estamos ante dos grandes selecciones con unos jugadores ofensivos de un nivel, como diría Mou, Top. Hablamos de hombres como Robben, Van Persie, Van der Vaart, Kuyt, Sneijder, Nani, Meireles, Veloso o el gran Cristiano-es cierto más nivel orange,  pero el factor Cristiano es capaz de equilibrar esto y mucho más-. Creo que el problema de las dos selecciones, y por donde estoy convencido que se les puede ir el torneo, está en su sistema defensivo. Una concepción del fútbol defensivo poco transparente por parte de los lusos protagonizada por una defensa que deja dudas- en la fase de clasificación encajaron en casa cuatro goles contra Chipre y tres contra Islandia-; una defensa muy veterana, en el caso de los orange,  nombres como los de Mathijsen, Heitinga, Bouma…, a la que le va a costar mucho solucionar con eficacia el juego de ataque rival. Alemania es la gran favorita de este grupo y, junto con España, del campeonato. Plagada de jugadores del Bayern en la convocatoria y, casi con toda seguridad, con mas de un 70% de ellos en el once titular. Si tenemos en cuenta que el 30% restante serán hombres como Ozil, Khedira o el mejor central de la bundesliga de esta temporada, el defensa del Dortmund Hummels, estamos ante un equipo de un potencial sin límites. Más maduro que en el pasado mundial de Sudáfrica y con un ADN competitivo para las grandes citas que sólo es comparable al de  la selección Italiana. Empieza la Euro a lo grande, con el mejor partido de la primera jornada, ante Portugal. Finalmente, la considerada por todos cenicienta del grupo, Dinamarca. Me gustaría destacar dos apuntes sobre el campeón de hace 20 años, cuando llegó al torneo directamente de la playa: primero, es una selección con muchas menos estrellas que sus vecinos de grupo,  Agger o Bendtner son sus principales referentes, pero no hay que olvidar que quedó por delante de Portugal en la fase de clasificación; segundo apunte, su último partido es contra Alemania, que para entonces puede que ya no se juegue nada por lo que sus posibilidades de clasificarse, si Holanda y Portugal no hacen sus deberes, podrían aumentar exponencialmente.
         El grupo tercero, junto con la vigente campeona, lo conforman Italia, Irlanda y Croacia. Del equipo balcánico ya hemos dado un breve apunte al hablar de Grecia. Fue segunda, tras los helenos, en la fase de clasificación y al igual que pasa con Chequia dista mucho de aquella que deslumbró en Francia 98 con los Suker, Boban o Prosinecki a la cabeza. En el talento enorme de Luka Modric, la magia de Nico Kranjcar o  los goles de Da Silva y Jelavic descansan sus opciones de avanzar rondas. Irlanda, a la que finalmente nadie ha podido impedir su reaparición en una fase final de una gran competición -Titi Henry ya no estaba por allí- es la selección de los veteranos. En el banquillo el incombustible Giovanni Trapattoni y en el campo el guardameta Given, el defensa Richard Dunn o su, todavía, gran estrella Robbie Keane. El delantero del Wolwes Kevin Doyle y el centrocampista del Spartak de Moscú, el jugador de más talento de todo el combinado, McGeady completan los nombres más relevantes de una selección cuyo objetivo principal ya se ha cumplido y que acude a esta cita sin nada que perder. Italia es a día de hoy la gran incógnita. Si acudimos única y exclusivamente a condicionantes deportivos estamos ante una selección con un muy buen técnico, el ex de la Fiorentina, Cesare Prandelli y con una escuadra en construcción. Mezcla de jóvenes talentos como Marchisio, Abate, Giovinco o Balotelli y veteranos ilustres como Cassano, De Rossi o los insustituibles a día de hoy, por más que sigan cumpliendo años, Gigi Buffon y el mejor metro patrón de los últimos diez años en el calcio Andrea Pirlo. Todos estos argumentos deportivos, teniendo en cuenta el grupo en el que se encuentra serían suficientes para, cuando menos, acercarla a los cuartos. Si ahora contextualizamos el momento y  añadimos la situación extradeportiva que están viviendo los azurri, con un nuevo escándalo relacionado con las apuestas deportivas que ha salpicado incluso a algún jugador en la concentración, las dudas sobre  su papel en esta Eurocopa se multiplican. El primer duelo del campeonato con España puede marcar decisivamente el devenir de los transalpinos. Finalmente España, la gran favorita. Llega con dos bajas de gran calado, el defensa Puyol y el delantero Villa. Las dos, desde mi punto de vista, insustituibles. La del defensa la cubrirá Sergio Ramos, ya he hablado en este foro de lo que me parece el madridista ocupando plaza de central - lo de la manta corta-. El de Camas me parece un futbolista más completo que Puyol pero lo que aporta el del Barcelona a la roja desde esa posición de central, a día de hoy, no lo aporta ni de lejos el madridista. Y si encima se le saca del lateral…Con el delantero la cosa es diferente, en lo individual no hay ningún jugador en la convocatoria que pueda dar lo que da el guaje pero, por fortuna, Del Bosque cuenta con algunos de los mejores jugadores de segunda línea del mundo como Silva, Cesc, Pedro, Mata, Iniesta o Xavi que junto con la aportación de uno de los dos Fernandos en ataque pueden hacernos recordar sólo lo justo al asturiano. En la medida en que resuelva positivamente estas circunstancias España se acercará a la final. Todo lo que no sea llegar a ella, teniendo en cuenta su superioridad y que está en el lado bueno del cuadro –además de contar con un tal Andrés Iniesta en sus filas-, sería una sorpresa.
         Para terminar el grupo cuarto, donde aparece la otra anfitriona Ucrania, Suecia, Inglaterra y Francia. De los ingleses varios apuntes casi telegráficos: primero, cuenta con la selección más floja de los últimos años; segundo, Rooney,  el mejor jugador del equipo, no podrá participar en los dos primeros partidos-el primero es contra Francia- y hombres clave como Barry, Lampard o Cahill han vuelto a casa por lesión antes de empezar siquiera el campeonato; tercero, el factor suerte que representaba Capello ya no existe. Suecia, segunda en su grupo de clasificación tras Holanda, es una selección de un nivel discreto con el habitual Kallstrom dirigiendo la orquesta en el medio centro y abandonada a la magia que su estrella absoluta el inimitable Zlatan Ibrahimovic pueda sacar de su chistera. En él está la salvación. Ucrania cuenta con el factor de jugar como local pero, a diferencia de Polonia, el nivel deportivo de los ucranianos es mucho más bajo. Es cierto que cuenta con la experiencia de hombres como Tymoschuk, Rotan, Gusev o, aunque sea testimonial, la de Shevchenko y con figuras emergentes como Konoplyanka o Yarmolenko. Sus opciones son muy pocas aunque puede ser la gran beneficiada del rendimiento irregular de Inglaterra o Suecia. Porque la gran favorita del grupo es la Francia de Laurent Blanc, Le Président. Después de un inicio en la fase de clasificación terrible enderezó el rumbo y desde entonces se ha mostrado altamente convincente. Cuenta con un portero de garantías, uno de los mejores del planeta hoy por hoy, el meta del Lyon Hugo Lloris; una zaga muy solvente que defiende con firmeza y que se suma al ataque con facilidad tanto por los laterales con Evra, Clichy o Debuchy como por el centro con el valencianista Rami, Mexes o el gunner Koscielny; un mediocampo que conjuga contención y rescate con creatividad y solvencia ante el gol con hombres como Nasri, Ribery o el jugador del Newcastle Cabaye y, finalmente, una delantera en la que su mejor estampa, casi nada, es el madridista Karim Benzema. Creo que el equipo francés es el gran aspirante al título sin tener en cuenta a los dos grandes favoritos España y Alemania. Éstos últimos serán el rival de los galos, si todo va como se espera, en semifinales.
          Wild Bill aquella trágica noche cometió un error. Hizo algo que nunca hacía. Se sentó de espaldas a la puerta. Él siempre se sentaba en un rincón del local y de frente a la puerta. Uno no cree en supercherías ni nada por el estilo pero cuando se trata de apostar, quién es el valiente que se arriesga a cambiar sus hábitos.