La actualidad manda, dicen los presentadores de informativos cuando, a instancia de su regidor, se ven obligados a interrumpir el guión previamente establecido para dejar paso a una noticia que se acaba de conocer. Un acontecimiento, más o menos esperado, al que deben prestarle una atención inmediata aquellos que se encargan cada día de ponernos a eso, al día, de lo que acontece por el mundo.
Tenía ya preparada en la sala de máquinas una nueva entrada para este blog cuando, de repente, viendo precisamente uno de esos informativos, una noticia me hace frenar este ímpetu para dar paso, cual ávido plumilla, a la urgente actualidad. Me estoy refiriendo, como ya se habrá adivinado, a la ausencia en la lista de convocados de la selección española para el próximo partido frente a Venezuela del niño Fernando Torres. Es la primera vez que se queda fuera de una lista de la roja por motivos técnicos desde noviembre de 2006 cuando el entonces seleccionador Luis Aragonés lo dejó fuera de los convocados en un partido a disputar en Cádiz contra Rumania. En la rueda de prensa posterior al comunicado de la lista el actual seleccionador, Vicente Del Bosque, justificó dicha ausencia sobre dos pilares fundamentales. Por un lado, el bajo rendimiento que el ex atlético está teniendo en los últimos partidos frente al elevado nivel demostrado por los que se intuye son sus sustitutos, el valencianista Soldado o el sevillista Negredo; por otro lado, destacó, como un aviso a navegantes para todos aquellos que, formando como han formado parte del grupo de elegidos de la época gloriosa de la selección, no deben dormirse en los laureles –“aburguesarse” dijo el salmantino-, ya que el nivel del futbolista español actual es muy alto y cualquiera que de un paso atrás lo puede pagar caro. Un golpe de autoridad del que manda en Las Rozas y que demuestra con esta acción que no le temblará el pulso a la hora de confeccionar la lista definitiva que acudirá a la fase final de la Euro-2012.lunes, 27 de febrero de 2012
lunes, 6 de febrero de 2012
EL GRAN ENIGMA
Ante el panorama inmediato de una misión imposible, aquellas palabras que con más reiteración se agolpan en el imaginario colectivo son optimismo, pesimismo y esperanza. La primera y la segunda, siendo antagónicas, dos lados de una misma moneda; la tercera vinculada de forma marital e inevitable con la primera. La esperanza se refugia bajo el manto abrigo del optimismo con el deseo, ilusorio la mayoría de las veces, de la consecución anhelada de un fin. En el recetario de frases de cualquier almanaque o agenda de oficina nos encontraremos con frecuencia, el día de San Francisco de Sales o el de San Cristóbal, con ese optimista que es un pesimista mal informado o con ese pesimista que es un optimista bien informado. Tanto monta monta tanto. Años de estudios diversos, elucubraciones varias y razonamientos múltiples en inacabadas noches en vela nos han descubierto pues que todo es cuestión de información. Siempre que se quiera, claro está. Ya saben a donde puede conducir a un hombre el exceso de sabiduría. Viájese al año 950 a.c. y pregúntese a Salomón, Rey de Israel.
Asumido por lo tanto el hecho de que sólo a través de la información podremos manifestar un posible sentimiento optimista o pesimista, hagamos uso de ella para resolver, aquí y ahora, el enigma que más nos inquieta a todos los habitantes del planeta fútbol. ¿Está la liga sentenciada? Arquímedes dijo que con un punto de apoyo movería el mundo. Yo, pobre mortal que no me acerco ni infinitamente a la sabiduría del genio de Siracusa, voy a necesitar, cuando menos, cuatro puntos de apoyo.
En primer lugar, los antecedentes nos revelan que sólo el Valencia en la temporada 2003-04 ha sido capaz de enjugar una cantidad de puntos de ventaja igual a la que ahora deben remontar los culés. Al final de aquella temporada el equipo che se alzó con el título de liga con siete puntos de ventaja sobre el Madrid de Queiroz, que acabo cuarto. Fue el año del famoso trébol que en menos dos meses los madridistas tiraron al fondo del río. El año de la dolorosa eliminación ante el Mónaco en Champions y del galacticazo del Zaragoza en la final de la Copa del Rey en Montjuic. Además, el propio Madrid, entrenado por Capello y encomendado al espíritu de la remontada, recuperó no siete pero sí seis puntos al Barcelona de Rijkaard para arrebatarle la liga 2006-07. Esta información, por tanto, nos dice que la liga no está sentenciada pero, no nos engañemos, Mourinho no es ni Rijkaard ni Queiroz.
Asumido por lo tanto el hecho de que sólo a través de la información podremos manifestar un posible sentimiento optimista o pesimista, hagamos uso de ella para resolver, aquí y ahora, el enigma que más nos inquieta a todos los habitantes del planeta fútbol. ¿Está la liga sentenciada? Arquímedes dijo que con un punto de apoyo movería el mundo. Yo, pobre mortal que no me acerco ni infinitamente a la sabiduría del genio de Siracusa, voy a necesitar, cuando menos, cuatro puntos de apoyo.
En primer lugar, los antecedentes nos revelan que sólo el Valencia en la temporada 2003-04 ha sido capaz de enjugar una cantidad de puntos de ventaja igual a la que ahora deben remontar los culés. Al final de aquella temporada el equipo che se alzó con el título de liga con siete puntos de ventaja sobre el Madrid de Queiroz, que acabo cuarto. Fue el año del famoso trébol que en menos dos meses los madridistas tiraron al fondo del río. El año de la dolorosa eliminación ante el Mónaco en Champions y del galacticazo del Zaragoza en la final de la Copa del Rey en Montjuic. Además, el propio Madrid, entrenado por Capello y encomendado al espíritu de la remontada, recuperó no siete pero sí seis puntos al Barcelona de Rijkaard para arrebatarle la liga 2006-07. Esta información, por tanto, nos dice que la liga no está sentenciada pero, no nos engañemos, Mourinho no es ni Rijkaard ni Queiroz.
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