lunes, 27 de febrero de 2012

EL DESCARTE


            La actualidad manda, dicen los presentadores de informativos cuando, a instancia de su regidor, se ven obligados a interrumpir el guión previamente establecido para dejar paso a una noticia que se acaba de conocer. Un acontecimiento, más o menos esperado, al que deben prestarle una atención inmediata aquellos que se encargan cada día de ponernos a eso, al día, de lo que acontece por el mundo.
         Tenía ya preparada en la sala de máquinas una nueva entrada para este blog cuando, de repente, viendo precisamente uno de esos informativos, una noticia me hace frenar este ímpetu para dar paso, cual ávido plumilla, a la urgente actualidad. Me estoy refiriendo, como ya se habrá adivinado, a la ausencia en la lista de convocados de la selección española para el próximo partido frente a Venezuela del niño Fernando Torres. Es la primera vez que se queda fuera de una lista de la roja por motivos técnicos desde noviembre de 2006 cuando el entonces seleccionador Luis Aragonés lo dejó fuera de los convocados en un partido a disputar en Cádiz contra Rumania. En la rueda de prensa posterior al comunicado de la lista el actual seleccionador, Vicente Del Bosque, justificó dicha ausencia sobre dos pilares fundamentales. Por un lado, el bajo rendimiento que el ex atlético está teniendo en los últimos partidos frente al elevado nivel demostrado por los que se intuye son sus sustitutos, el valencianista Soldado o el sevillista Negredo; por otro lado, destacó, como un aviso a navegantes para todos aquellos que, formando como han formado parte del grupo de elegidos de la época gloriosa de la selección, no deben dormirse en los laureles –“aburguesarse” dijo el salmantino-, ya que el nivel del futbolista español actual es muy alto y cualquiera que de un paso atrás lo puede pagar caro. Un golpe de autoridad del que manda en Las Rozas y que demuestra con esta acción que no le temblará el pulso a la hora de confeccionar la lista definitiva que acudirá a la fase final de la Euro-2012.

         En cuanto al tema del rendimiento, creo que la llave para desentrañar el asunto sería saber si el del Chelsea,  ¿no rinde por qué no juega? o ¿no juega por qué no rinde? La obviedad científica que arroja la propiedad conmutativa, que con tanto esmero nos enseñan en las incipientes clases de matemáticas de nuestra niñez, me temo que es en este caso inaplicable. Aquí, no me da lo mismo que me da igual. Es cierto que Torres comenzó la Premier esta temporada con la confianza de su técnico el portugués André Villas-Boas pero, después de una desafortunada expulsión por roja directa en un partido frente al Swansea, 10 minutos después de haber conseguido un gol, que le costó como es norma en Inglaterra tres partidos de sanción, perdió, si es que la tenía,  la condición de titular indiscutible y desde entonces su presencia en el once inicial de los londinenses ha sido titubeante.  La marcha de Anelka en el mercado invernal al fútbol chino podría entenderse como un alivio para él, pero la idea táctica de Vilas-Boas de jugar con un solo atacante limita en exceso las posibilidades de continuidad de cualquier delantero del equipo- que les pregunten a Salomon Kalou o al recién llegado Romelu Lukaku-. Tener como competidor principal para esa única plaza a Didier Drogba tampoco le ha ayudado. El Marfileño, probablemente el delantero más completo de los últimos diez años en el fútbol europeo, se ganó la condición de titular con sus goles y con unas más que notables actuaciones en los últimos partidos del año. Sirva como ejemplo -debería decir ejemplar-, el encuentro que disputo frente al Valencia en el decisivo partido de la liga de campeones disputado en Stamford Bridge. Ha sido la marcha de éste para disputar la Copa Africana de naciones lo único que ha permitido al español volver al once titular blue durante el último mes de enero y, si bien es cierto que ha seguido sin ver puerta,  sus prestaciones han sido más que aceptables. Desgraciadamente es, por otro lado, de una evidencia cristalina que su técnico no comparte este punto de vista ya que, con la vuelta del africano a Londres, Torres ha recuperado su lugar en el banquillo. En los dos últimos partidos disputados por el club inglés, Champions en Nápoles y Premier League frente al Bolton, el español sólo ha saltado al campo en el último cuarto de hora frente al Bolton con el encuentro ya sentenciado. Esta inestabilidad en las alineaciones tiene un efecto altamente perjudicial para cualquier jugador de fútbol. Más aún, como ya se ha apuntado en este foro a propósito del rendimiento de Mario Gómez en los últimos meses, cuando se trata de un delantero. Cuanto más útil se sienta un delantero mayor será su rendimiento y más alto el porcentaje de culpa que tenga en las victorias de su equipo. Para alguien que vive del gol es tan importante un buen centro al área como la sensación de confianza que su presencia sobre el verde puede suponer para el resto de integrantes de su plantilla.
         La actualidad manda, otra vez. Álvaro Negredo, Roberto Soldado y un menos discutible Fernando Llorente han adelantado en la carrera a la Eurocopa al niño. Su rendimiento ahora mismo, como dijo el seleccionador, es mejor y deben ir los que mejor estén. Eso sí, habría que preguntarle a Del Bosque que intenciones tácticas tiene para la cita en Polonia y Ucrania. No se trata de una cuestión nimia o insustancial. ¿Y si en lugar de los que mejor estén deben ir los que más falta hagan? Me explicaré. La clave es si España va a jugar sus partidos con dos delanteros o con uno. Si opta por la primera opción la ausencia de Torres se entenderá mejor, más aún si finalmente David Villa llega a tiempo. La presencia de un nueve al uso, que es lo que son Negredo, Llorente y algo menos Soldado, que acompañe el anidamiento intermitente del Guaje en banda, será para la roja mucho más beneficiosa que la de un delantero como Torres. Pero en caso de que opte por jugar con sólo un punta, con un tal Silva o un tal Cesc Fábregas por detrás de éste como delantero mentiroso, no cabe duda de que la mejor alternativa es Fernando Torres. El de Fuenlabrada ha dado las mejores prestaciones de su carrera viviendo como solista. Es, junto con el sueco Zlatan Ibrahimovic, el futbolista que mejor domina esta suerte, ve como nadie los espacios más rentables a los que debe acudir y los que sus compañeros van a ocupar cuando el balón habita por otras latitudes. Es un jugador capaz de parar, templar y mandar e incluso, si la cosa se pone fea, capaz de buscar puerta o una jugada individual a la heroica sin ningún miedo a las defensas rivales. En un contexto como este quien debe ser convocado sin vacilar es el que de los cuatro tenga un talento superior y creo, sinceramente, que el elegido debe ser Fernando Torres.
         Recién amanecía el año 2004 estuve presenciando un partido en directo disputado entre el equipo de mi ciudad y el Atlético de Madrid. De aquella noche recuerdo con total claridad dos detalles: la noche fría que sufrimos los presentes, entre ellos, especialmente, uno de mis hermanos que en aquella ocasión acudió conmigo al estadio; y la grata impresión que me causó un niño rubio de diecinueve años que jugaba de rojiblanco y que me hizo recordar por momentos, permítaseme la hipérbole, al gran Marco Van Basten.




           



    

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