Si
algo ha mantenido ocupado al ser humano desde el amanecer de los tiempos es la
búsqueda de respuestas a la incesante cantidad de interrogantes a la que este
paso fugaz sobre la tierra nos somete día tras día. Todas, en el fondo, con el
objetivo final de aplacar nuestra inquietud por conseguir entender aquello que
permanentemente nos atormenta. Por desgracia- o por suerte- hay cosas que, por
mucho que inundemos nuestros cerebros de información, jamás conseguiremos
entender. Aquel que piensa que lo sabe todo sobre algo y, como dijo Sócrates,
descubre que en realidad no sabe nada.
Vayamos al fútbol. Nueva temporada, idénticos favoritos al
título en las grandes ligas del viejo continente: Juventus, con nuevo inquilino
en el banquillo para sustituir al admirado Antonio Conte, con Roma e Inter como previsibles adversarios
en el calcio; Bayern de Munich y
Borussia Dortmund en Alemania. Lo del Borussia es de nota, año tras año le
quitan- principalmente el gran rival de Munich-a sus grandes estrellas y ellos
siguen en sus trece de intentar arrebatar al gran señor su cetro dorado; Real
Madrid y Barcelona en España. Si el mismo Cholo Simeone se descarta como
favorito al título una y otra vez, no será un servidor quien le quite la razón;
Paris Saint Germain en Francia como único candidato. La descarga del equipaje
de gala de su rival más destacado el curso pasado, los del Principado de
Mónaco, hacen pensar en una plácida travesía para los parisinos sólo sumergible
iceberg mediante en forma de Champions League. Si además cuentan con un Zlatan
Ibrahimovic que ha empezado la liga aniquilando huestes enemigas será difícil
que no obtengan su tercera liga consecutiva-quinta en la historia del club-; sólo
en Inglaterra parece que puede haber, en esta nueva temporada, algo más de
agitación en la pelea por el campeonato. Chelsea y Manchester City como máximos
candidatos acompañados del ganador moral del curso pasado- el Liverpool- y del
Manchester United que, para remediar un inicio liguero ridículo, con dos
empates en tres encuentros, acaba de encomendarse ciegamente a las fintas de Di
María y a los goles de Radamel Falcao.