domingo, 7 de septiembre de 2014

DICIEMBRE DEL 41


         Si algo ha mantenido ocupado al ser humano desde el amanecer de los tiempos es la búsqueda de respuestas a la incesante cantidad de interrogantes a la que este paso fugaz sobre la tierra nos somete día tras día. Todas, en el fondo, con el objetivo final de aplacar nuestra inquietud por conseguir entender aquello que permanentemente nos atormenta. Por desgracia- o por suerte- hay cosas que, por mucho que inundemos nuestros cerebros de información, jamás conseguiremos entender. Aquel que piensa que lo sabe todo sobre algo y, como dijo Sócrates, descubre que en realidad no sabe nada.
         Vayamos al fútbol.  Nueva temporada, idénticos favoritos al título en las grandes ligas del viejo continente: Juventus, con nuevo inquilino en el banquillo para sustituir al admirado Antonio Conte,  con Roma e Inter como previsibles adversarios en el calcio;  Bayern de Munich y Borussia Dortmund en Alemania. Lo del Borussia es de nota, año tras año le quitan- principalmente el gran rival de Munich-a sus grandes estrellas y ellos siguen en sus trece de intentar arrebatar al gran señor su cetro dorado; Real Madrid y Barcelona en España. Si el mismo Cholo Simeone se descarta como favorito al título una y otra vez, no será un servidor quien le quite la razón; Paris Saint Germain en Francia como único candidato. La descarga del equipaje de gala de su rival más destacado el curso pasado, los del Principado de Mónaco, hacen pensar en una plácida travesía para los parisinos sólo sumergible iceberg mediante en forma de Champions League. Si además cuentan con un Zlatan Ibrahimovic que ha empezado la liga aniquilando huestes enemigas será difícil que no obtengan su tercera liga consecutiva-quinta en la historia del club-; sólo en Inglaterra parece que puede haber, en esta nueva temporada, algo más de agitación en la pelea por el campeonato. Chelsea y Manchester City como máximos candidatos acompañados del ganador moral del curso pasado- el Liverpool- y del Manchester United que, para remediar un inicio liguero ridículo, con dos empates en tres encuentros, acaba de encomendarse ciegamente a las fintas de Di María y a los goles de Radamel Falcao.