miércoles, 21 de noviembre de 2012

TRES ELEGIDOS Y UNOS AMIGOS


          Dice el refrán que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Para darle peso a semejante  sabiduría del refranero popular –aunque no esté nada de acuerdo con el de Al que madruga Dios le ayuda-, me dispongo a volver a intentar pronosticar, en idéntico momento temporal  al que lo hice la campaña pasada, a falta de dos jornadas para finalizar la fase de grupos, lo que puede acaecer en la presente edición de la Uefa Champions League. Eso sí, antes de meternos en harina, quiero hacer una breve acotación para dar un más que merecido homenaje al último truco de prestidigitador del mago Sueco Zlatan Ibrahimovic. Ya saben, los cuatro goles realizados en un partido amistoso el pasado miércoles con su selección ante los inventores del fútbol, los ingleses, pero por encima de todo, su gol estratosférico- ojala mi léxico fuera más abundante para poder calificar como se merece la colosal acción del genio de Malmoe en la inauguración del estadio Friends Arena de Solna-, el cuarto de su cuenta particular, cuando el partido se encontraba ya agonizante en el alargue del segundo tiempo. Cacumen  inconmensurable la de Zlatan cuyo ego, más propio de pilotos de fórmula 1 que de futbolistas, no debe cegarnos a la hora de valorar las múltiples aptitudes del, probablemente, virtuoso más grande de todos los que se reparten a lo largo y ancho del planeta fútbol. Si queda alguien que no haya visto aún el gol que lo vea. No es necesario que sea aficionado al fútbol, basta con que lo sea al arte. Estamos ante la obra maestra, una más, de un creador de sueños.
         Pero vayamos al grano. El año pasado hablaba de cinco grandes favoritos para el título final o, más exactamente, tres grandes favoritos y dos no tan grandes. Ninguno de los cinco, y mira que era una apuesta poco arriesgada, alzó la orejona el mes de mayo en el Allianz Arena. El Chelsea de Román Abramovich se llevó el gato al agua e hizo a las casas de apuestas más ricas de lo que ya deben serlo. Es verdad que los tres equipos que dimos como grandes favoritos llegaron hasta el penúltimo acto de la competición pero hubo mucha gente, con toda la razón del mundo, que me dijo que semejante profecía tenía poco de compleja y muy poco de meritoria.  La valía de aquello que se predice no está en acertar de refilón, está en acertar de lleno.
         A fuerza de resultar algo pesado, o poco creativo, no me queda más remedio que repetir vaticinio y volver a colocar a la cabeza de entre los grandes candidatos al título a los tres mismos equipos del año pasado: Bayern de Munich. Real Madrid y F.C. Barcelona. Eso sí, con dos matices que intentaré desarrollar más adelante. Primero, la condición de favorito de los dos equipos españoles es, para mí, inferior a la de la temporada precedente; segundo, sus opciones de victoria-las de los tres- van a depender  de la capacidad que tengan, de aquí a que el campeonato se active de verdad, de solucionar sus propias imperfecciones.  El año anterior situé en un segundo escalón como candidatos al título a los dos equipos de Manchester. El City a estas alturas, más fuera que dentro de octavos, tiene ya poco que decir y, sólo ese peso histórico al que ya hice mención en el curso pasado, me haría darle alguna opción de éxito a los de Old Trafford.