Dice el refrán que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Para darle peso a semejante sabiduría del refranero popular –aunque no esté nada de acuerdo con el de Al que madruga Dios le ayuda-, me dispongo a volver a intentar pronosticar, en idéntico momento temporal al que lo hice la campaña pasada, a falta de dos jornadas para finalizar la fase de grupos, lo que puede acaecer en la presente edición de la Uefa Champions League. Eso sí, antes de meternos en harina, quiero hacer una breve acotación para dar un más que merecido homenaje al último truco de prestidigitador del mago Sueco Zlatan Ibrahimovic. Ya saben, los cuatro goles realizados en un partido amistoso el pasado miércoles con su selección ante los inventores del fútbol, los ingleses, pero por encima de todo, su gol estratosférico- ojala mi léxico fuera más abundante para poder calificar como se merece la colosal acción del genio de Malmoe en la inauguración del estadio Friends Arena de Solna-, el cuarto de su cuenta particular, cuando el partido se encontraba ya agonizante en el alargue del segundo tiempo. Cacumen inconmensurable la de Zlatan cuyo ego, más propio de pilotos de fórmula 1 que de futbolistas, no debe cegarnos a la hora de valorar las múltiples aptitudes del, probablemente, virtuoso más grande de todos los que se reparten a lo largo y ancho del planeta fútbol. Si queda alguien que no haya visto aún el gol que lo vea. No es necesario que sea aficionado al fútbol, basta con que lo sea al arte. Estamos ante la obra maestra, una más, de un creador de sueños.
Pero vayamos al grano. El año pasado hablaba de cinco grandes favoritos para el título final o, más exactamente, tres grandes favoritos y dos no tan grandes. Ninguno de los cinco, y mira que era una apuesta poco arriesgada, alzó la orejona el mes de mayo en el Allianz Arena. El Chelsea de Román Abramovich se llevó el gato al agua e hizo a las casas de apuestas más ricas de lo que ya deben serlo. Es verdad que los tres equipos que dimos como grandes favoritos llegaron hasta el penúltimo acto de la competición pero hubo mucha gente, con toda la razón del mundo, que me dijo que semejante profecía tenía poco de compleja y muy poco de meritoria. La valía de aquello que se predice no está en acertar de refilón, está en acertar de lleno.
A fuerza de resultar algo pesado, o poco creativo, no me queda más remedio que repetir vaticinio y volver a colocar a la cabeza de entre los grandes candidatos al título a los tres mismos equipos del año pasado: Bayern de Munich. Real Madrid y F.C. Barcelona. Eso sí, con dos matices que intentaré desarrollar más adelante. Primero, la condición de favorito de los dos equipos españoles es, para mí, inferior a la de la temporada precedente; segundo, sus opciones de victoria-las de los tres- van a depender de la capacidad que tengan, de aquí a que el campeonato se active de verdad, de solucionar sus propias imperfecciones. El año anterior situé en un segundo escalón como candidatos al título a los dos equipos de Manchester. El City a estas alturas, más fuera que dentro de octavos, tiene ya poco que decir y, sólo ese peso histórico al que ya hice mención en el curso pasado, me haría darle alguna opción de éxito a los de Old Trafford.
Chelsea, Juventus, PSG y Dortmund serían los equipos a los que me atrevería a darles cierta posibilidad de gloria en esta ocasión. Los dos primeros están encuadrados en el mismo grupo de clasificación y, a estas alturas, podría darse la contingencia, no tan enrevesada, de que uno de los dos se vaya a casa antes de lo previsto. El próximo enfrentamiento en Turín dictará sentencia. Más allá de cualquier resolución final-que pase uno o los dos- tanto ingleses como italianos parecen equipos diseñados para intentar el asalto al título dentro de alguna sesión más. Los de Londres en plena transición de lo antiguo a lo moderno. El triunvirato de poder que tan merecidamente llevó al título a los blues el año pasado ha desaparecido -Drogba está en China y el papel de Lampard y Terry es cada vez menos relevante dentro del campo- y ha sido sustituido por jóvenes valores cuyo futuro es tan indescifrable como su enorme talento. A día de hoy existen pocos equipos en el mundo con tres medias puntas de tanta calidad como los que alinea en la actualidad el Chelsea. Estamos hablando de Mata, Eden Hazard y el brasileño Oscar. Si su dueño consigue construir un equipo de garantías sobre los cimientos de estos tres jugadores sus posibilidades de éxito en el futuro se me antojan infinitas. En cuanto a los turineses, que dominan hasta la fecha con relativa facilidad su campeonato doméstico, estamos ante una escuadra cimentada desde atrás con un sistema defensivo de rápido repliegue -algo que facilita una defensa de cinco-, y cuyo juego ofensivo gira en torno a las ocurrencias geniales de Pirlo y al concepto estupendamente aprendido de juego en equipo que desarrollan el resto de los jugadores que en cada momento pisan el césped con el escudo de la Vecchia Signora. Probablemente, a día de hoy, estos sean unos argumentos insuficientes para poder dar el salto a un gran título continental, pero en la continuidad de unos principios tan necesarios como acertados estará el futuro éxito de la Juventus. El fichaje de un crack para el ataque tampoco vendría mal.
Colocar al PSG como posible candidato al título, lo admito, es más una cuestión de romanticismo que de posibilidades reales. Sólo leyendo el primer párrafo de esta misma entrada me entenderán. Desgraciadamente, como bien descubriría el joven Werther, el habitual final de los románticos esta más cerca de la tragedia que de la gloria. Dejémonos de acertijos literarios y hablemos claro. Con Ibra sólo no alcanza.
De los cuatro conjuntos apuntados como outsiders es el Borussia de Dortmund el de más potencial y posibilidades de cara al triunfo final en Wembley. Podría ser la sorpresa de la competición. Tiene un fantástico elenco de jugadores: la pareja de centrales más en forma, ahora mismo, del fútbol europeo, el serbio Subotic y el alemán, ex de la cantera del Bayern por cierto, Hummels; un centro del campo de mucho sacrificio no exento de calidad con hombres como Gündogan, Kehl o el polaco Blaszczykowski y por delante de todo este engranaje tres jugadores de una gran calidad, casi tan grande como su incalculable futuro, Marco Reus, Götze y el nueve de moda de la bundesliga en las últimas dos temporadas Lewandowski. Su comienzo titubeante en la liga alemana contrasta con el gran papel que está haciendo en su grupo de Champions, cuya presentación en sociedad más deslumbrante se produjo hace apenas dos semanas en una primera parte de lo mejor que se recuerda en los últimos años en uno de los escenarios emblema de la copa de Europa, el Santiago Bernabéu.
En cuanto a los tres grandes elegidos, comenzaré por aclarar aquello que he afirmado algunas líneas más arriba acerca de su menor condición de favoritos este año para los dos equipos españoles. La diferencia, cada vez más desmedida, de ambos equipos con el resto de los que conforman la liga española hace que su nivel de exigencia sea mínimo en los partidos del fin de semana, y una competencia local de poco nivel hace un flaco favor a madridistas y barcelonistas cuando tienen que hacer frente a sus rivales europeos. El ejemplo del Celtic de Glasgow con el Barcelona es el mejor de los justificantes posibles para esta teoría. Por cierto, y a propósito de la liga española, ya circula por muchos medios deportivos la insidiosa teoría de que la liga española es la nueva liga escocesa- más ahora que por los Highlands la presencia del Rangers ha desaparecido-.
Como de todos es sabido lo de bueno que los tres combinados tienen me explicaré cuando digo que deberán pulir sus imperfecciones para conseguir su objetivo final, coronarse en Londres: el Barcelona, mejor dicho su cuadro técnico, tiene la obligación de encontrar más pronto que tarde un remedio al cerrojazo -defensa de seis, con ayudas de los tres centrocampistas y un solo hombre adelantado-que se ha convertido en una moda en Europa para enfrentarse a los catalanes y que tan buen resultado ha dado a quien lo ha puesto en práctica. Véase el Inter de Mourinho, el Chelsea de la temporada pasada o, lo que es más preocupante, el Celtic de Glasgow, por dos veces en esta. Además, deberá resolver la Messidependencia, cada vez más acentuada, en cuanto al asunto del gol que el equipo de manera preocupante está generando en los últimos tiempos. Del problema de siempre, ya saben, el de la defensa, como está visto que de momento no les ocupa-aunque les preocupe-, lo único que queda es rezar porque lleguen al tramo decisivo de la competición con Puyol y Piqué en un estado óptimo, de lo contrario…; el Bayern de Munich, que ya no tiene ese incentivo del año pasado que suponía disputar la final en su propio estadio, ha reforzado muy bien a su equipo –incluso la llegada de hombres como Mandzukic y Pizarro están consiguiendo que de momento no se eche de menos la baja por lesión de Gómez, cosa nada fácil-. Un exceso de celo en reconquistar la bundesliga podría distraerles del que para este tipo de equipos es el objetivo prioritario al comenzar cada temporada, la Uefa Champions League. Si tuviera que resaltar una deficiencia en los bávaros diría que está en su retaguardia. No veo a la defensa de los alemanes lo suficientemente solvente como la veía la campaña pasada para frenar las acometidas de las hordas rivales. Es, de los tres favoritos en el que mayor descompensación hay entre su juego ofensivo y defensivo y esto, en el fútbol contemporáneo, es muy peligroso. Finalmente el Madrid. Si existe un factor determinante que coloque a los blancos en la pole position de cualquier campeonato ese es el factor Cristiano Ronaldo. Para que se entienda, si en lugar de pertenecer al Madrid el luso perteneciera al United, City o Juventus ahora mismo estaríamos hablando de cualquiera de estos equipos como favorito al título final. Pues bien, por los motivos que sean, el portugués parece estar, a día de hoy, muy por debajo de lo que de él se espera para este tipo de competiciones. Desconozco si la situación de su estrella –sea cual sea- afecta al resto de componentes de la plantilla, pero es cierto que la imagen dada por los blancos en los 4 primeros partidos no ha sido la esperada por nadie –incluido su propio técnico- Es cierto que se encuentran, como ya se dijo en una entrada anterior, en el grupo, de largo, más duro de la primera fase pero, más allá de los resultados, las sensaciones dejadas por los madridistas, y en especial, por el crack de Madeira no están siendo las esperadas. Al Real Madrid le cuesta resolver los partidos que domina con amplitud, el día del City, y tiene muchísimos problemas para frenar a los rivales que le discuten la pelota, el doble enfrentamiento con el Dortmund. Son equipos duros, correcto, pero son estas exigencias, incluso superiores, las que deberá superar si quiere llegar con opciones al final del torneo. De momento, peligra la primera plaza del grupo y esto, por más que Mourinho le reste importancia, es algo más importante de lo que parece. Si el bombo es caprichoso, no es lo mismo jugar la eliminatoria de octavos contra el Oporto, Galatasaray o el Olympiacos con la vuelta en el Bernabéu que jugarla contra Bayern, Juventus o United con la vuelta fuera de la capital de España.
Parece, por tanto, que un año más los papeles en está película están claramente repartidos entre cada uno los integrantes del casting, pero está vez no pienso salir a la calle sin parapeto alguno así que, como dijo Heráclito, supongo que en su Éfeso natal, Si no esperas lo inesperado no lo reconocerás cuando llegué.
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