domingo, 21 de octubre de 2012

EL BILLETE MÁGICO


         En poco menos de siete días, lo que nos costaría llegar de un viernes a un martes, se han celebrado dos nuevas jornadas pertenecientes a la fase de clasificación para el mundial 2014 que se disputará en Brasil. Mientras la anfitriona se distrae a lo largo y ancho del planeta buscando rivales con los que foguear a sus nuevos- y no tan nuevos- talentos, el resto de países del orbe futbolístico se somete a una lucha encarnizada a la búsqueda del gran objetivo que espera en el horizonte, el billete mágico que sirva para viajar rumbo a tierras canarinhas dentro de dos veranos. El fútbol, casi con total seguridad el más universal de todos los deportes inventados, lleva hasta el más recóndito lugar de la tierra la búsqueda del santo grial que supone la participación en una fase final de un mundial. Una competencia feroz e implacable que lo mismo visita grandes territorios como el más inhóspito de ellos. Desde Rusia hasta Mauritania, desde Canadá hasta Bután, desde Japón hasta la Isla Montserrat. Todos, excepto el anfitrión, deberán buscar una plaza entre los elegidos durante dos largos años de dura competencia.
         Decíamos que se han disputado dos nuevas jornadas en ese corto periodo de tiempo. De la primera, la celebrada en viernes, poco que señalar. O, para ser sinceros, poco que señalar si nos ceñimos exclusivamente a condicionantes deportivos, es decir  pocas sorpresas o resultados inesperados. El hecho más destacado en lo que hace referencia a esa jornada tiene que ver con la condición de espectáculo que tiene el mundo del fútbol. Si decimos que alguno de los encuentros disputados a lo largo y ancho de la superficie mundial no fueron televisados en directo para sus propios ciudadanos por ningún canal nacional puede que nos resulte extraño creerlo;  podríamos entenderlo, ya que son muchos los países en liza y muchas las circunstancias, digamos televisivas, de cada uno de ellos; pero si decimos que fue en España donde los enfervorecidos aficionados de su tan amada roja no pudieron seguir las evoluciones de su equipo nacional nadie podría darle crédito. Así fue, el partido celebrado en Minsk el viernes 12 de octubre, Día de la Hispanidad para más escarnio, entre Bielorrusia y España no fue televisado por ninguno de los múltiples canales que asolan a lo largo y ancho la parrilla catódica nacional. Para hacerse una idea de lo insólito del acontecimiento diremos que hacía más de 29 años que semejante tropelía no sobrevolaba el territorio de la piel de toro. Fue en un Malta-España perteneciente a la fase de clasificación de la Euro-84 a celebrar en Francia y celebrado en la capital La Valeta. Pero no hay que rasgarse las vestiduras. Sí señores, hay vida más allá del fútbol. Noventa minutos dan también, aunque algunos no se molesten en experimentarlo, para hacer otras muchas cosas, verbigracia ver una buena película o iniciar o rematar las páginas de ese libro que tenemos abierto en la mesilla desde hace ya…días.
         Bueno, volvamos al fútbol. La segunda tanda de partidos si dejo más de uno- y más de dos- resultados dignos de resaltar y alguna que otra consideración al margen de los fríos datos numéricos. En la zona europea fue lo sucedido en el grupo I, el de la defensora del título, España, el que más llamó la atención. En partido disputado en el estadio Vicente Calderón los hombres de Vicente del Bosque cedieron sus dos primeros puntos en una fase de clasificación después de una racha de 20 sin ceder siquiera un empate. El rival, Francia. La nueva Francia de Deschamps. Y nueva más que por los nombres que ahora la conforman-que también-, por la forma de entender el juego del ex técnico del Marsella con respecto al anterior seleccionador galo, Le Président Blanc. Un equipo hecho claramente para jugar al contragolpe con una defensa seria que se encarga de custodiar  a un excelente guardameta, un centro del campo con mucho músculo, quizá excesivo el pasado martes en el Calderón, y con 3 ó 4 jugadores por delante de estas dos líneas de mucha calidad y rápido repliegue. Deschamps puso en liza para esa zona a Cabaye como lanzador de esos contra ataques flanqueado en las bandas por Menez y Ribery, que realizaron un notable encuentro, y como punta de lanza el madridista Benzema-luego sustituido por Giroud, verdugo a la postre de la roja-. Con un esquema táctico de este calibre, y ante un sistema defensivo como el que puso en juego el equipo español, la selección bleu, que había resistido con decoro el envite al que le sometieron en la primera parte, realizó un juego muy superior a su rival en el segundo acto llevándose del campo del Atlético de Madrid un más que merecido empate que pone el grupo patas arriba y que deja a los galos con la valiosa ventaja, salvo sorpresas inesperadas, de tener que disputarse la primera plaza del grupo, la única que da acceso directo al mundial, en su propio hogar. Abunda por la prensa española la idea de que la selección juega igual que el Barcelona. Si eso es verdad, yo no lo sé, me parece una idea acertada siempre que se copie de los azulgranas lo que tiene -mucho- de eficiente; copiar, por el contrario, la famosa hipótesis puesta en práctica desde Barcelona de que un buen medio centro puede ser un central de garantías supone correr notable riesgo de fracaso. Desde este foro se viene apuntando,  un día sí y otro también, la necesidad de acudir al mercado de fichajes por parte del conjunto blaugrana para reforzar una defensa que, por unas circunstancias u otras, cada vez es menos defensa y más otra cosa. Dos reseñas acerca de esto: primero, Javier Mascherano cuando juega con la selección Argentina siempre  lo hace como  mediocentro-de central suelen jugar otros, centrales de toda la vida como el ex del Madrid Garay o el central del Nápoles Federico Fernández-; segundo, alguien debería explicar la presencia en la convocatoria para estos dos últimos partidos de la selección española de Raúl Albiol.
         También en la zona europea destaca lo sucedido con los dos grandes favoritos del grupo F, Rusia y Portugal. Ambos venían de enfrentarse el viernes anterior en Moscú con victoria rusa por 1 a 0.  Los de Capello, en el partido que abrió la jornada en Europa, se enfrentaban a Azerbaiyán. Los azerís ofrecieron una gran resistencia a lo largo del encuentro llegando a tener en la palma de la mano un punto que se les escapó sólo por un error arbitral que el colegiado del partido cometió al meter dentro del área una falta originada fuera de ella. Era el minuto 84 de partido y Shirokov no perdonó. Ya se sabe,  a Capello se le podrá recriminar falta de belleza en el juego de sus equipos pero lo que nadie le podrá reprochar jamás es eficacia en los resultados. Maquiavelo lo dijo mejor, el fin justifica los medios. Después está Portugal que se enfrentaba en el magnífico estadio Do Dragao a Irlanda del Norte, clasificada en la posición 117 del ranking FIFA y que venía de empatar hace poco más de un mes en Belfast ante Luxemburgo. La selección lusa fue incapaz de derribar el muro que el técnico norirlandés Michael O´Neill dispuso e incluso se encontró con un gol en contra a la media hora de partido que le puso definitivamente contra las cuerdas. Un gol por cierto escrito con renglones muy parecidos al que los portugueses encajaron en Rusia el viernes anterior: salida inadecuada e impetuosa de zona de uno de sus dos centrales, Pepe, dejando expedito el camino para la entrada y posterior remate de un contrario. La hora siguiente fue un querer y no poder de los de Paulo Bento, con más corazón que cabeza y con pocas ocasiones claras de gol. Sólo al final, en una jugada embarullada, consiguió el empate gracias a un tanto del ex del Sporting de Lisboa Helder Postiga. Mucho se le complica el grupo a los lusos que ahora no sólo deberán preocuparse de lo que haga Rusia, también deberán seguir con el rabillo del ojo lo que obra la selección de Israel.
         Dos apuntes relevantes más para terminar lo visto estos días en el grupo europeo. Por un lado la increíble remontada que Suecia llevó a cabo en Berlín frente a Alemania, de 4 a 0 a empate a cuatro. Estoy convencido de que este resultado no va a poner en peligro la clasificación final del equipo alemán pero estamos ante un claro aviso, no sólo para los germanos si no para todas aquellas selecciones cuya sensación de superioridad puede llevar a un exceso de relajación en algún que otro partido y esto puede acabar costándoles  muy caro. Lo más destacado de este encuentro, en términos puramente futbolísticos, fue para mí la aparición en el campo tras el descanso, con un tres a cero en contra, del mediocentro sueco Kim Kallstrom. Su entrada al campo cambio por completo la forma de interpretar el juego por parte de los escandinavos y tuvo mucha culpa de la gran remontada final, el ex del Lyon, actualmente en el Spartak de Moscú, participó decisivamente en tres de lo cuatro goles de su selección. Finalmente el retorno al primer nivel, no se la veía por esas alturas desde los primeros años ochenta, de la selección belga. A la cabeza ahora mismo del grupo A va a tener difícil su clasificación para el mundial ya que esta en un grupo duro con Croacia y Serbia pero, no cabe duda, estamos ante una selección de la que se va a oír hablar, y no poco, en los próximos años. En mi modesta opinión creo que cuenta con un gran combinado en el que sobresale una de las mejores defensas de cuantas desfilan por el viejo continente con Alderweireld, Vertonghen, Vermaelen o Kompany, muy buenos futbolistas por delante de éstos como Witsel, Dembele, Mertens o Mirallas y todos ellos liderados por el nuevo ídolo de Stamford Bridge Eden Hazard.
         El partido más trascendente de los que se celebraron a lo largo y ancho del planeta en esta segunda jornada tuvo lugar en la localidad hondureña de San Pedro Sula donde los locales se jugaban el ser o no ser en esta fase de clasificación frente a Canadá. A los norteamericanos les valía el empate,  pero el rodillo hondureño arraso la meta rival venciendo por un claro 8 a 1 llevando el delirio a todo el país caribeño que ahora deberá buscar en la última fase una de las tres plazas que dan acceso directo al mundial dentro de su grupo.
         Un dato histórico y curioso para terminar. En ese famoso partido que los españoles se quedaron sin contemplar en directo por televisión hace veintinueve años, el 15 de mayo de 1983 para ser exactos, el resultado final fue de 2 a 3 para la selección visitante. El primer gol del partido lo marcó, caprichos del destino, el mismo que cerraría el marcador en una histórica noche en el estadio Benito Villamarín de Sevilla sólo siete meses después, el día del legendario e inolvidable doce a uno a Malta, el zaragocista Juan Señor.

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