Se ha estrenado, recientemente, en las pantallas de cine de medio mundo la película Exodus, dirigida por Ridley Scott, última aportación de uno de los realizadores más brillantes de la historia contemporánea del Séptimo Arte. Cuenta el director británico con una extensa filmografía salpicada de grandes creaciones, entre las que destacan obras como Gladiator, Alien, el octavo pasajero, Thelma y Louise, Blade Runner- una auténtica obra maestra - o su ópera prima Los Duelistas. Filme, éste último, en el que sus dos protagonistas pasan sus vidas retándose a duelo de uno a otro confín de la tierra. Si ahora mismo se hiciera un remake de Los Duelistas, ambientado en el mundo del fútbol, sería muy sencillo otorgar los dos papeles protagonistas a Leo Messi y Cristiano Ronaldo. Trasunto deportivo de dicho filme con el que los dos grandes genios del balón nos vienen deleitando en los últimos tiempos.
Ambos, el portugués y el argentino, el argentino y el portugués, sin discusión, los dos mejores intérpretes de la última década de la escena futbolística. Que sean, o acaben siendo, los mejores de todos los tiempos será la historia la que lo dirá. Más allá de consideraciones, análisis y elucubraciones varias hay un hecho que resulta incuestionable, ambos se retroalimentan entre sí. La convivencia con el otro les hace mejores y su lucha-pacífica, no veamos guerras donde no las hay-, día a día, semana a semana, por ser más brillantes, agiganta su leyenda y, con ello, engrandece el espectáculo y alimenta el debate sobre quién de los dos es el mejor.