Apagados los ecos de la Eurocopa y con el run run incesante del balón de oro se ha subido el telón a una nueva temporada en el planeta fútbol. La selección española es, por hechos contrastados, la mayor potencia en cuanto a la práctica del balompié se refiere; lo del balón de oro parece que no está tan claro, ¿o quizá sí? Que a día de hoy Leo Messi es el mejor jugador del mundo es algo que no merece discusión, lo afirma un servidor pero lo piensan, con seguridad, el ingente número de aficionados que a lo largo y ancho del mundo se reparten- incluidos, por cierto, aunque no lo hagan en público, los del Real Madrid-. Si atendemos a condicionantes de meritocracia puede que en este año que ya se encamina hacía el otoño sea de justicia dárselo, por fin, a un futbolista integrante de la selección española. El peso de una gran competición a nivel de selecciones es manifiesto en esta contienda- cabe recordar que en el 2010, cuando España ganó el mundial, flanquearon a Leo en el podio Iniesta y Xavi-. En esta ocasión, me inclino, como casi todo el gentío, por Andrés Iniesta o Iker Casillas; es esta condición, y sólo esta, la que puede arrebatar al de Rosario su cuarto balón de oro. El asunto Cristiano es algo tan diáfano para el común de simpatizantes a este deporte como opaco para quienes se empeñan en ocultar la realidad. Flaco favor le hacen quienes le hacen creer al crack de Madeira que en un combate cuerpo a cuerpo tiene algo que hacer contra el del Barcelona. Que una persona viva auto engañada se puede llegar a entender, pero que además le engañen quienes le rodean dándole falsas esperanzas eso es algo que puede provocarle problemas de intrincada reparación.
En fin, dejemos a un lado el debate del siglo, que se resolverá como siempre al agonizar el año, y demos un pequeño repaso a la puesta de largo de las grandes ligas Europeas. Empezaremos por la liga española, la que dicen es la mejor liga del mundo. Poco nuevo bajo el sol de la piel de toro. Barcelona y Real Madrid amos y señores de una competición que distribuye sin justicia unos derechos televisivos cuya cuantía es tan grande como extenso el abismo que separa a estos dos clubes con el resto de integrantes de la liga. Hasta dónde habrá llegado el control televisivo que desde España, hoy por hoy, sólo es posible ver los partidos de los dos monstruos en directo si previamente se ha pasado por caja. En lo deportivo poco movimiento en los despachos de ambos equipos. La llegada de Luka Modric al club blanco, que siendo como es un excelente jugador, está por ver si mejora las prestaciones del principal jugador al que viene a sustituir, el alemán Ozil. Todavía había quien decía que venía para cubrir la posición de Khedira -se equivocaron de alemán-. En los culés Alba por Abidal, el ex valencianista mejor atacante, el galo mejor defensa pero, ¿qué necesitaban más los azulgranas? Ha llegado también un buen refuerzo para el medio campo, el camerunés Song, relevo de garantías para un sobre explotado Sergio Busquets. Un año más el Barcelona no ha reforzado su centro de la defensa y esto, tarde o temprano, le va a terminar pasando factura -no hay más que ver la primera media hora de la vuelta de la supercopa en el Bernabéu-. En cualquier caso, para la competición doméstica ya se sabe que tienen argumentos más que de sobra para avasallar sin discusión el campeonato. Sólo en una competición como la champions se puede medir el verdadero nivel de estas dos escuadras. A los blancos les ha tocado un duro grupo para desayunar pero, si encuentra su tono físico a tiempo y Cristiano está afortunado, se les espera en la segunda fase con los mejores.
En las Islas Británicas se barrunta un año en el que puede repetirse el duelo fratricida del pasado curso liguero. Los dos equipos de la ciudad de Manchester al acecho de un título tan deseado como disputado por ambos. Destacan en las filas de estos conjuntos la llegada de Maicon al City, otrora el mejor lateral derecho del mundo pero cuyo rendimiento en la actualidad genera muchas dudas, y de Robin Van Persie y el ex del Dortmund Kagawa a Old Trafford. Crack de alto voltaje el primero y un gran jugador de equipo el segundo; dos grandes jugadores cuyo precio avala su nivel, 25 millones el holandés y 16 el japonés. En la medida en que vaya subiendo el contador de goles del ex del Arsenal las posibilidades del United de recuperar el cetro perdido aumentarán exponencialmente. Como tercero en la carrera al título aparece el imprevisible Chelsea. Ha realizado los dos fichajes más caros de la temporada en la Premier con la llegada por 40 millones del belga Hazard -procedente del Lille- y la del brasileño ex de Internacional Oscar por 32. Dos jóvenes perlas del fútbol mundial llamadas a llenar muchas portadas de la prensa deportiva durante la próxima década. El duende belga ha empezado como titular indiscutible y si consigue un buen entendimiento con el niño Torres desde su posición de media punta puede dar muchos puntos a su nuevo club. El brasileño está empezando la temporada desde el banquillo pero estoy convencido que acabará haciéndose con un lugar en el once titular y que tendrá un papel más que relevante en el juego de ataque de los blues. Para la otra plaza de Champions el Arsenal del sempiterno Wenger y el Tottenham de Vilas Boas parten como los mejor colocados. Finalmente, se augura un curso complicado en Anfield con un Liverpool que va a necesitar, más que nunca, la ayuda inestimable de sus aficionados para ayudar a que la floja plantilla de este año no camine sola.
Cuentan las estadísticas que el Bayern de Múnich lleva 20 años sin encadenar tres temporadas consecutivas sin ganar una bundesliga. Ya está dicho todo. El gran equipo con el que ya contaban el curso pasado se ha visto reforzado con la llegada este verano de tres jugadores de alta consideración, el español Javi Martínez, el suizo Saqiri y el croata Mandzukic; llamados este año a aportar minutos de calidad desde el banquillo, y ha convertirse en el próximo lustro en piezas claves del nuevo proyecto muniqués. Una plantilla muy compensada y de gran poderío en todas sus líneas, y la pérdida de potencial de alguno de sus máximos rivales como el Dortmund o el Gladbach lo sitúan como máximo favorito al título final. El hecho de que este año la final de la Champions no se juegue en el Allianz Arena tampoco les vendrá mal. No porque no puedan ganar el título más importante a nivel de clubes -el Bayern siempre es candidato a este cetro-, pero sin ansiedad y presión lo de dar patadas a un balón resulta siempre más sencillo.
Hay quien afirma que la gran protagonista en cuanto a fichajes este verano ha sido la Ligue 1 francesa. Creo que sería necesario advertir un pequeño matiz para decir que el gran protagonista ha sido un equipo de la liga francesa en particular, el Paris Saint Germain, y no la liga francesa en su conjunto. Los de la capital han gastado en sus cuatro fichajes más de 100 millones de euros. Sólo la llegada del ex del Sochaux Marvin Martin al Lille por diez millones puede aproximarse al eclipse total que han causado los millones del jeque en el firmamento futbolístico galo este verano. Y aunque semejante dispendio debería ser motivo más que suficiente para que los parisinos se llevaran el título de calle, estamos ante una de las ligas más sorprendentes en los últimos años con vencedores tan inesperados como merecidos. Los clásicos Marsella y Lyon no están dispuestos a dejar pasar otro año sin, cuando menos, disputar la liga hasta el final y seguro que, junto con algún que otro invitado sorpresa- es decir, que estaba pero que no se le esperaba-, no van a permitir un paseo militar del PSG. Hasta la fecha, después de cuatro jornadas disputadas, Marsella y Lyon con 12 y 10 puntos en lo alto de la tabla; tercero con ocho puntos el Lorient como el invitado sorpresa al que aludíamos; el gran favorito, a seis puntos del líder con un partido ganado de esos cuatro y viviendo gracias al talento, inagotable, del mago Ibrahimovic.
Si poco movido ha estado el mercado de fichajes en España algo similar puede afirmarse del italiano. Más protagonista por las salidas que por las llegadas destaca el éxodo rumbo a la capital del Sena de nombres como el de Thiago Silva, el sueco Ibrahimovic o el argentino Lavezzi. Una especie de trueque Milan-Inter con Pazzini y Cassano como monedas de cambio- aunque el Milan ha tenido que rascarse algo más el bolsillo para incorporar a Pazzini-, se ha convertido en la operación más relevante. También destacan entre los que han cambiado de club, aunque no de liga, hombres como Lucio, del Inter a la Juve; Montolivo, de la Fiore al Milan; Palacio, del Génova al Inter, o Giovinco e Isla llegados al vigente campeón de liga procedentes de Parma y Udinese respectivamente. Veo en cualquier caso una Juventus muy sólida capaz de reeditar un Scudetto sin excesiva oposición, cuyo mayor enemigo puede ser el anhelo por recuperar el dominio en Europa que vivieron no hace tantos años con un joven Del Piero en el campo y con un hechicero en el banquillo llamado Marcello Lippi. Sólo el Inter, en el que ¡todavía! manda el bueno de Javier Zanetti desde el césped, parece capaz de estar en disposición de aprovecharse de un despiste de los turineses en su objetivo hogareño. La visita inesperada al podio de este año podría ser la de la Roma que cuenta en esta sesión con una buena orquesta de jugadores, un técnico de garantías y, como no, con el siempre amenazante dedo pulgar del emperador Francesco Totti.
Dando la vuelta a la tortilla terminaremos por el principio. Que Casillas o Iniesta, como antes Xavi, no se pongan tristes si no reciben el balón de oro. Los premios son sólo eso, premios. El talento, por fortuna, no se mide por el peso de una vitrina. Hitchcock jamás obtuvo un Oscar con sus películas y a Miguel Delibes nunca le llamaron de la Academia Sueca para darle el Nobel.
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