viernes, 13 de abril de 2012

LAS CARTAS DE LA BARAJA

         El estadio Vélodrome de Marsella fue el escenario elegido por la FIFA para la disputa de una de las dos semifinales de la tercera edición de la Copa Mundial de fútbol celebrada en Francia en 1938. La otra se jugaba el mismo día a la misma hora -16 de junio a las 6 de la tarde- en el Parque de los Príncipes de París. Los protagonistas de la primera, Italia, vigente campeona, y Brasil; los de la segunda Hungría y Suecia. Para entonces, la selección brasileña había disputado en tan sólo dos días dos competidísimos partidos de cuartos ante la potente Checoslovaquia. En el primero de ellos, conocido como la batalla de Burdeos, hubo tres expulsados y una larga lista de lesionados, terminó con empate a uno y obligó a la repetición del mismo dos días más tarde.  En este segundo enfrentamiento se adelantaron los checos pero los cariocas, con dos goles en la segunda parte, le dieron la vuelta al marcador y consiguieron el pasaporte para las semifinales.  Uno de los autores de esos dos goles, y del que Brasil consiguió en el primero de los enfrentamientos con los checos, fue Leónidas, el diamante negro.  Éste ya había anotado otros tres en el partido de la fase previa que su equipo ganó a Polonia por 6 a 4.  Era, sin duda, el jugador franquicia de aquel equipo pero ese 16 de junio a las 6 de la tarde, cuando las selecciones de Italia y Brasil hicieron su aparición en el campo, Leónidas no estaba entre los elegidos para disputar el encuentro. El entrenador brasileño, Ademar Pimenta, decidió, según sus propias palabras, reservarlo para la final. Italia, con Pozzo al mando desde el banquillo y Guiseppe Meazza desde el campo, doblegó a los sudamericanos por dos a uno. Tres días más tarde los azzurri saldrían campeones en el estadio de Colombes. En el momento oportuno Pimenta, y lo digo con la total objetividad que me dan los más de tres cuartos de siglo que han pasado desde entonces, eligió mal.
         Días más tarde, cuando los brasileños regresaron a su país tuvieron un recibimiento poco amistoso. Sí, su selección acabó aquel mundial en tercer lugar pero, a fin de cuentas,  cuantos de nosotros nos acordamos de quien fue el tercero, e incluso el segundo, de una competición deportiva días, meses o años después. Hagan memoria.
         Cinco equipos representantes de la liga española acaban de colarse entre los ocho semifinalistas de las dos grandes competiciones futbolísticas a nivel de clubes en Europa, la Champions League y la UEFA Europa League. Valencia, Atlético de Madrid y Athletic de Bilbao en la UEFA y los todopoderosos Barcelona y Real Madrid en la Champions. Se trata, probablemente, de una hazaña sin precedentes: es cierto que entre la temporada 2006-07 y la 2008-09 la premier inglesa acomodó tres de cuatro equipos en la semifinales de la Champions, pero no pudo obtener el correspondiente acompañamiento de camaradas de la competición doméstica en la UEFA; es cierto que la Liga Sagres vistió la temporada pasada a tres cuartas partes de los semifinalistas de la UEFA. El cetro fue finalmente para el Oporto de Villas-Boas que le ganó la final, sí todavía me acuerdo, al Sporting de Braga; incluso la propia liga española tenía un antecedente de similar índole cuando en la temporada 2006-07 el Sevilla, que repitió título, tuvo de compañeros de viaje en semifinales a Español y Osasuna. Es un tema recurrente para el debate discernir año tras año cual es la mejor liga de Europa. No cabe duda que a día de hoy, haré uso de un símil futbolístico, la liga española gana por goleada.
         Una de las dos semifinales de la UEFA Europa League la disputarán el Valencia y el Atlético de Madrid reeditando el duelo que una estación antes ambos equipos tuvieron hace  dos temporadas. Duelo, en principio, muy igualado, como el de la 2009-10, en el que los colchoneros accedieron a semifinales por el valor doble de los goles fuera de casa. Los de la orilla del Manzanares han experimentado una notable mejoría con la llegada del Cholo Simeone al banquillo, especialmente reseñable en sus partidos europeos. El argentino, cuyo principal movimiento de fichas fue colocar al ex de Osasuna Juanfran en el lateral derecho, un acierto absoluto dicho sea de paso, cuenta con un portero joven pero de garantías, el belga cedido por el Chelsea Courtois, un buen centro del campo con el ex zaragocista Gabi al mando, hombres de vanguardia capaces de generar mucho y variado juego ofensivo como Diego, Arda o Adrián y uno de lo mejores finalizadores del panorama actual en Europa, el colombiano Falcao. El Valencia llega a este partido en un momento de muchas dudas, capaz de lo peor y de lo mejor, acaba de empatar a cero en el Bernabéu con el Madrid en liga, con un entrenador en la cuerda floja sin el apoyo de su afición y con una buena plantilla a la que le falta un líder dentro del campo, sólo con Soldado no le alcanza, al que agarrarse cuando vienen mal dadas. La otra semifinal la disputarán el equipo de moda del fútbol Europeo, el Athletic de Bilbao y el Sporting de Lisboa portugués. Ambos cuentan en su haber, como hazaña más relevante en el torneo, con la eliminación de forma brillante de los que se habían convertido, tras su salida prematura de la Champions, en los principales favoritos para ganar el segundo trofeo en importancia organizado por la UEFA, los dos equipos de Manchester. El favorito parece ser el equipo vasco pero yo no me atrevería a descartar tan a la ligera a los lisboetas. El equipo de Sa Pinto, que acaba de ganar en el derby local al Benfica, dándole liga y media al Oporto, tiene como jugadores de referencia al portero de la selección portuguesa Rui Patricio, héroe de la eliminatoria ante el Metalist, el veterano defensa ex de Gremio Anderson Polga y el joven delantero holandés Ricky Van Wolfswinkel, muy peligroso en el juego aéreo. Los vascos, con Bielsa como timonel, cuentan con una gran plantilla llena de jugadores complementarios entre sí. La inteligencia de Iturraspe, la chispa de Muniain, el genio de Ander Herrera o De Marcos, el gol de Llorente y el oficio de Javi Martínez, baja en la ida por cierto. La afición del Athletic sueña con conseguir el primer título europeo de su historia en una temporada en la que podría además conquistar la copa del Rey, pero los chicos de Bielsa harán bien en no confiarse. No sería la primera vez que teniendo tan cerca tantos laureles se esfuman de las manos en un abrir y cerrar de ojos. Verbigracia Real Madrid galáctico.
         Por lo que se refiere a la Champions ya se adelantó, y argumentó, meses atrás en este foro la más que posible presencia de Real Madrid, Barcelona y Bayern en el penúltimo capítulo de la competición. Bávaros y madrileños disputarán una de las semifinales. Los alemanes llegan, posiblemente, en el mejor momento de forma de la temporada, los del Bernabéu en uno de los momentos de más dudas. Se ve al equipo madridista con más problemas de la cuenta para resolver sus partidos y con un ápice de intensidad menos en el apartado físico. Si el Madrid se muestra incapaz de cerrar las bandas por las que Robben y Ribéry van a pretender entrar como cuchillos en la mantequilla tiene la eliminatoria en serio riesgo. No tengo muy claro que el trabajo de sus laterales actuales, los del Madrid, y las ayudas que les puedan llegar desde otra zona del campo, vayan a ser suficientes para contrarrestar un peligro que se multiplicará una y otra vez con la llegada desde la segunda línea de hombres como Müller, Kroos o Schweinsteiger y la inquietante presencia en el área del depredador Mario Gómez. En la medida en que los de Mourinho recuperen la eficacia de su taladro ofensivo y consigan contrarrestar el ya reseñado plan principal del cuadro alemán, sobre todo en el partido del Allianz Arena, el Madrid estará más o menos cerca de la final de mayo. En la otra semifinal se medirán el Barcelona y el invitado sorpresa, el Chelsea. Ambos han accedido a la semifinal después de una dura eliminatoria de cuartos, ambos eran mejor equipo que su rival y ambos han recibido un arbitraje en el partido de vuelta tan casero como innecesario. Apelar a la casta del triunvirato de poder de los blues, en el campo y seguramente también fuera de él, Terry, Lampard y Drogba o a la tradicional predilección del niño Torres por la portería azulgrana, se me antojan como argumentos insuficientes para desnivelar la balanza de esta eliminatoria de un lado que no sea el de los hombres de Guardiola.
         Las cartas están sobre el tapete pero es muy importante que aquellos que las reparten lo hagan correctamente, que elijan bien. Por cierto, en el partido por el tercer y cuarto puesto del mundial de 1938 Brasil derrotó a Suecia por cuatro a dos con 2 goles de Leónidas que fue titular.

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