jueves, 5 de septiembre de 2013

Y LA RUEDA GIRA


        En los primeros días de diciembre de este año que recorremos se cumplirán 72 años del ataque de la aviación japonesa sobre la base naval estadounidense situada en Pearl Harbor, en el estado de Hawái.  Al día siguiente de este ataque los EEUU declararon la guerra a Japón y, en menos de 4 días, Alemania e Italia se convirtieron en enemigos de los norteamericanos. Se producía, por tanto, un hecho largamente esperado- que con el tiempo se demostraría vital para el desenlace de la guerra-, pero no por ello menos previsto. Hagamos un ejercicio de ampuloso parangón con nuestro modus vivendi- el fútbol-  y lleguemos al día de hoy, 2 de septiembre, o lo que es lo mismo, día del cierre del mercado veraniego de fichajes, y encontraremos de nuevo un hecho largamente esperado pero no por ello menos previsto. Gareth Bale, la última perla que el fútbol norirlandés o galés regala al mundo cada dos decenios-antes fueron George Best o Ryan Giggs- llega en loor de multitudes al club más importante de la historia del fútbol mundial según la FIFA. La cifra del traspaso, lo único que faltaba por saber en realidad, 91 millones de euros. El segundo más caro de la historia. Por cierto, el Real Madrid tiene colocados cuatro jugadores entre los cinco más caros de siempre; sólo la venta del mago Ibrahimovic del Inter al Barcelona mete la cabeza en medio de tanta blancura. 
         Tal expectación y poder mediático habían despertado las negociaciones entre el Tottenham y el Madrid que uno parecía estar alienado viviendo en exclusiva con la incertidumbre de una operación de tan alto linaje. Es cierto, que la temporada en el fútbol europeo ya ha comenzado-en algunos países como Alemania o Francia, por ejemplo, van ya 4 jornadas de liga-, pero es sólo a partir de ahora cuando ya podemos decir, con todas las de la ley, que el Show está en marcha.


         Como se ha dicho, escrito y debatido tanto sobre la noticia del verano no me parece necesario aportar nada más. Sólo un pequeño detalle, el mismo día de la llegada de Bale al Madrid –y como consecuencia de ello- el alemán  Mesut Özil deja el club de la capital de España rumbo al Arsenal londinense por 50 millones de euros. Así que, para ser sinceros, como una operación no se hubiera hecho sin la otra, creo que lo justo sería decir que el zurdo galés al Madrid le va a costar 41 millones netos. Sólo el tiempo demostrará si semejante trueque es merecedor de un pulgar hacia arriba o hacia abajo. Y hablamos, por supuesto, de la rentabilidad deportiva para los madridistas. Quien pretende justificar los fichajes del Madrid en función de su rentabilidad económica o entiende poco de fútbol-sólo desde la mentalidad de un club pequeño se valora semejante parámetro- o mucho de dinero.

         Como por lo tanto ya ha empezado oficialmente el nuevo curso futbolístico 2013-14 hablemos un poco de él.

         La Premier League, esa que abandona Bale, parece algo más abierta que las dos temporadas precedentes. Parece que a los dos clubes de Manchester les ha salido algún que otro competidor más. Por un lado el Chelsea de Mourinho. Tener al técnico portugués en el banquillo es una garantía de competitividad hasta el final. La madurez creciente de hombres como David Luiz, Oscar, Schürrle y, sobre todo, el enorme potencial de un jugador colosal como es el duende belga Eden Hazard pueden darle a los de Stamford Bridge muchas opciones este año. Sólo las dudas que dejan sus delanteros, a la espera de la aportación del recién llegado Etoo, me impiden otorgarle a los blues la condición de máximo favorito. Por otro lado, tres equipos en un escalón inferior pero a los que siempre hay que tener en cuenta: el Liverpool, que ha empezado con tres victorias en tres partidos, una de ellas el último domingo frente al United; el Arsenal con un equipo con más experiencia y al que la llegada de Ozil le va a dar un salto de calidad notable y, finalmente, el Tottenham de Villas Boas, que pese a la huida de su gran estrella se ha reforzado de manera notable este verano -Soldado, Paulinho o Lamela-. La llegada de nuevos inquilinos a los banquillos es la gran novedad en los clubes de Manchester.  El United ha llevado a cabo un movimiento poco relevante en el mercado y sus grandes nombres se agostan cada vez más; sus vecinos han hecho, de nuevo, un esfuerzo en cuanto a los fichajes- Navas, Fernandinho, Negredo o Jovétic- pero, personalmente, creo que el porcentaje de mejora de la plantilla con respecto  a la de las últimas temporadas es muy poco extraordinario.

         En la Ligue One francesa el escaparate con grandes luces de neón que el año pasado puso a la vista de los aficionados el PSG ha encontrado esta temporada un duro adversario. En semejante envite le ha acompañado este curso el Mónaco. Los de la capital han adquirido, de nuevo vía puente aéreo con Italia, al ex del Nápoles Cavani y al prometedor defensa de la Roma Marquinhos como nombres más destacados. Los del Principado han gastado más de 160 millones en fichajes para incorporar a sus filas a 14 nuevos futbolistas entre los que destacan por encima de todos, los colombianos Falcao, James Rodríguez -talento itinerante- y el portugués Moutinho. De momento cuatro jornadas disputadas y el Mónaco líder con 10 puntos. Parece difícil que uno de los dos equipos, los parisinos o los monegascos, no se lleve el título este año. Sólo la romántica capacidad de sorpresa a la que nos acostumbraron desde Francia en los últimos años hasta la llegada de las grandes fortunas puede poner en entredicho semejante pronóstico.

         La Liga bipolar española no presenta ninguna novedad. En esta competición acaba adquiriendo mayor interés, al final de la misma, qué equipos jugarán la Champions o cuáles se irán al infierno de la segunda división. Sólo dos caballos ganadores para un Grand National cuyo valor decrece a medida que pasan los años de indecente superioridad de ambos. Será en la gran competición continental donde deberán demostrar las dos plantillas su verdadero potencial y la eficacia de sus nuevas adquisiciones. Están y se les espera, como mínimo, hasta las semifinales. Dos grandes claves en los de Chamartín: la aportación de sus dos nuevas estrellas Isco y Bale, y la difícil gestión de la situación-no entendible desde el plano deportivo- de su otrora Sancta Sanctorum Iker Casillas; en el Barcelona Neymar como rutilante novedad y la falta de un- fichaje-o dos- para la defensa como catástrofe permanente.

         En el Calcio, nueva temporada viejas costumbres. La Juventus como principal, máximo y, me atrevería a decir, único favorito. Con los dos equipos de Milan en pleno periodo de transición sólo la presencia del Nápoles parece poner algo en cuestión la absoluta superioridad de los de Turín, que se han planteado como principal objetivo este año recuperar el esplendor que ya tuvieron a finales de los 90 en Europa. Desde la capital Lazio y Roma demandarán seguro algo del protagonismo que desde hace algunos años se les resiste en la competición doméstica. La llegada de Rudy García al banquillo es un acierto en el equipo de Totti y compañía y habrá que ver el efecto que esto tiene en la clasificación final        

         En la Bundesiga se prevé una lucha más enconada entre los dos grandes monstruos recientes del fútbol europeo, Bayern y Dortmund. Tienen pegado a su costado al Bayer Leverkusen pero parece difícil pensar que éstos vayan  a aguantar hasta el final el ritmo de los dos finalistas de la última Champions. En el Dortmund la principal noticia es que ha conseguido mantener, contra todo pronóstico, a jugadores clave en su plantilla como Hummels, Gundogan, Reus o el delantero centro más completo de la actualidad Robert Lewandowski. Es decir, que la noticia es que no ha habido noticias. Un equipo hecho con un bagaje vital mayor a sus espaldas y que puede ponerle las cosas muy difíciles al nuevo equipo de Guardiola. El catalán regresa al fútbol después de un año sabático poniéndose al mando del mejor equipo del curso pasado en Europa. Tarea difícil. Hombre con las ideas fijas en cuanto a su concepción de este juego pone a jugar  a los bávaros según su libreto y dejando a un lado el que utilizó Heynckes en la temporadas precedentes. No tengo claro que le vaya a dar tan buen resultado. La clave de una buena táctica jamás ha estado en la cabeza de un entrenador sino en las piernas de los futbolistas. La principal diferencia es pasar de jugar con dos medios centros-Heynckes- a hacerlo con uno-Pep-. Esto plantea dos problemas básicos: por un lado el sistema defensivo es mucho más vulnerable y, por otro, el jugador que juega de medio centro defensivo pierde un protagonismo casi absoluto en el desarrollo ofensivo del juego. Según de que jugador se trate–el preferido parece que es Schweinsteiger- este es un lujo que podría costarle caro a los del Allianz Arena.

         Ya he cometido el error en varias ocasiones de dar un pronóstico que luego no se ha cumplido ni de refilón y por  lo cual he sido objeto de no pocas chanzas posteriores. Así que, siguiendo las enseñanzas del gran Herman Melville, y como diría su singular Bartleby, en esta ocasión preferiría no hacerlo.

        

        

            

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