jueves, 13 de junio de 2013

20 INMORTALES Y UN TRÁGICO


            He leído  en infinitas ocasiones que llevar a cabo una obra maestra a una edad temprana puede provocar el gran inconveniente de tener que pasar el resto de tu vida intentando superar aquello que, por definición, es ya insuperable. Hay dos nombres que me vienen a la memoria y que seguro pasaron por semejante tesitura -hay muchos otros, ya lo sé-, son el cineasta Orson Welles y el escritor chileno Pablo Neruda. Welles nos regaló a todos los amantes del cine, cuando sólo contaba con 25 años, su gran obra maestra, Ciudadano Kane. Para buena parte de la crítica cinematográfica la mejor película de la historia del séptimo arte. El de Wiconsin siguió dedicado a lo que más amaba hasta su muerte a los 70 años, pero jamás pudo superar la sombra alargada de Charles Foster Kane;  Pablo Neruda, todavía más precoz que el anterior, nos obsequió cuando andaba por la veintena justa con sus Veinte Poemas de Amor y una Canción Desesperada. Se cansó de escribir y publicar obras a lo largo de su fructífera vida, obras de muy diversa factura, pero ninguna alcanzaría semejante halo divino como la citada. Su libro de memorias Confieso que he Vivido-mi favorito de la ingente obra de este premio Nobel- podría hacerle algo de sombra pero él ya no pudo averiguarlo dado que se publicó póstumamente.
         A quien camina por el sendero de la mediocridad sólo nos quedará el placer de disfrutar con sus obras maestras y, como grandes impostores, plagiarles con el deseo fingido de creer con ello que hemos conseguido algo.

        Aquí dejo mis 20 inmortales del futbol y una tragedia desesperada. Ni los suyos ni los de aquél otro, los míos. Para que no haya mal pensados por riguroso orden alfabético.

LOS 20 INMORTALES

Beckenbauer, Franz. El mejor líbero de todos los tiempos y el único defensa de esta lista. Cambió la historia del Bayern de Munich desde el mismo día que llegó a ese club. Ganó un mundial como jugador-el del 74-, pero su obra maestra la escribió el día que jugo en semifinales contra Italia en el Mundial de México con la clavícula rota y el brazo en cabestrillo. Se le conocía como el Káiser. Palabra alemana que significa emperador y que viene del latín Caesar -César-.
Best, George. Hasta los quince años sólo jugaba al rugby, a los 17 ya había debutado con el United. Un virtuoso con el balón. El mago del desequilibrio. Si hay un lugar común en la historia del deporte es ese que habla de qué hubiera sido de éste o aquél si en lugar de darse a la buena vida se hubiera dedicado plenamente al deporte en cuestión. Él hizo las dos cosas y en las dos triunfó. El quinto Beatle. Lo dice su apellido The Best.
Charlton, Bobby. El nombre más importante de la historia del Manchester United. Mejor futbolista inglés de todos los tiempos. Símbolo de uno de los mejores clubes del mundo. No corría por el campo, se deslizaba. Jugó con los más grandes de la historia del Manchester United y en un suspiro perdió a la mayoría. Un accidente de avión se los llevó en febrero del 58. Él viajaba con ellos y vio morir a más de uno.
Cruyff, Johan. El creador del fútbol moderno desde el campo y del fútbol contemporáneo-junto con Arrigo Sacchi- desde los banquillos. Si en una enciclopedia al lado de la palabra fútbol hubiera que poner una fotografía de alguien sería la del flaco. Talento puro desde el cerebro deslizándose poéticamente hasta los pies. La primera jugada de la final del mundial de Alemania 74 lo define. Arte puro.
Di Stefano, Alfredo. Llegó tarde al primer mundo futbolístico pero le sobró tiempo. Si el Madrid es lo que es hoy en día buena parte, sin duda, se la debe a Don Alfredo. Dicen los que le vieron jugar que jugaba para todos y por todos. Éstos, los que le vieron jugar cuando eran jóvenes, dicen que no han visto desde entonces nada igual. Siempre respetaré la palabra de los mayores.
Eusebio Da Silva. Cuando nació su país formaba parte de la África Oriental Portuguesa. A los 18 años llegó al Benfica y lo ganó todo: Ligas, Copas y dos Copas de Europa. Eusebio es al Benfica lo que Di Stefano al Madrid. Habilidad, velocidad y una potencia incomparable. Superaba rivales como si fueran conos. Ahora su país se llama Mozambique.
Garrincha. Galeano le llamó el Ángel de las Piernas Tuertas porque tenía una siete centímetros más larga que la otra. El mejor regateador de todos los tiempos-era capaz de regatear al mismo jugador hasta tres y cuatro veces en la misma jugada-. Todos sus rivales sabían lo que iba a hacer pero ninguno lo paró jamás. Con él en el campo Brasil sólo perdió un partido, el último. La vida le engañó y él se dejó engañar. Al terminar la final de Suecia 58 preguntó a sus compañeros que cuando empezaba la segunda vuelta. ¡Qué grande!
Kubala, Ladislao. Un equilibrista del balón. Para poder jugar bien al fútbol lo primero que hay que hacer es amar la pelota. Pasar horas y horas con ella. Laszy lo hacía. El Barcelona lo quiso a él y él quiso al Barcelona. El destino lo salvó de la tragedia de Superga. Trotamundos del fútbol y de la vida. Fue internacional con tres selecciones diferentes: Hungría, Checoslovaquia y España.
Maradona, Diego. La quintaesencia del fútbol. Desde las calles de la mísera Villa Fiorito al cielo. Tanto amaba la pelota que dormía con ella. O se le ama o se le odia, no se admiten indecisos. La esperanza de que un mundo mejor es posible. Jamás nadie lo definió mejor que su hermano Hugo, El Turco, cuando era un niño. Como mi hermano no hay otro, ese es un marciano, dijo. A mí no me tangan amigos, hablen de él lo que quieran, como Diego ninguno.
Messi, Leonel. La perla del futbol actual. El más pequeñito de todos los niños que jugaban en los potreros de Rosario y el más grande de todos los que juegan ahora en los colosales estadios del mundo. Cabeza visible del mejor Barcelona de la historia, si él está bien las cualidades de los demás se multiplican. Es el nuevo candidato a mejor jugador de todos los tiempos. La historia lo dirá.
Pelé. Si un jugador de fútbol con 17 años disputa una fase final de un mundial diremos que es bueno; si además lo gana, diremos que es un fenómeno; y si es el mejor de su selección entonces diremos que es un genio. Eso fue Pele, un genio. Marcar más de mil goles en una carrera está al alcance únicamente de los señalados para la gloria. Si Brasil es el arquetipo del Jogo Bonito Pelé es su epítome.
Puskás, Ferenc. El jefe de la mejor Hungría de la historia. Hay quien dice que esa es la mejor selección de todos los tiempos. Lo que el fútbol unió la política lo separó. La revolución del 56 lo alejó de su país y del fútbol. El Real Madrid lo rescató después de dos años de puertas cerradas. Tenía un cañón en su pierna izquierda y un corazón enamorado del fútbol-amaba el fútbol más que a la vida dijo una vez-. Está enterrado en la Basílica de San Esteban de Budapest muy cerca de las reliquias del fundador de Hungría.
Ronaldo. Los dos, el gordo y el flaco. Ronaldo Nazario de Lima y Cristiano Ronaldo. Las lesiones en sus rodillas impidieron al brasileño llegar a un lugar que se antojaba inabarcable. Tuvo pocas temporadas completas a pleno rendimiento pero suficientes como para merecer un lugar aquí. El portugués, genio y figura. Dadme un balón y crearé una ocasión clara de gol. Por su orgullo lo odian muchos, pero si no fuera por su orgullo jamás hubiera sido quien es.
Suárez, Luis. El único balón de oro español de la historia. Ni siquiera la actual generación de oro tiene uno -los premios no siempre son para el que más se lo merece-. Del Depor al Barca y de allí al Inter. Pionero en salir de España. Formó parte del Gran Inter de Helenio Herrera junto con Facchetti, Jair o Mazzola. Su llegada cambió la hegemonía italiana de un barrio de  Milan a otro. En su periplo interista ganó dos Copas de Europa: una al Madrid de Di Stefano y Puskas y la otra al Benfica de Eusebio.
Totti, Francesco y todos los grandes del fútbol italiano. En estas líneas mi homenaje al país que mejor entiende este deporte desde todas sus vertientes: la física, la técnica y la táctica. Si Brasil es el espectáculo práctico, Italia es la perfección teórica. Y dentro de ese fútbol encorsetado lleno de claves, ecuaciones y acertijos para conseguir el mejor resultado posible el resplandor de fantasistas a cada momento. Giuseppe Meazza, los Mazzola, el padre y el hijo, Gianni Rivera, Luigi Riva, Baggio, Del Piero, Pirlo o, mi favorito y cabeza de este cartel, Francesco Totti. Chi non ama Totti non capisce di Calcio.
Van Basten, Marco. Sus movimientos sin balón darían para hacer una tesis. El Nijinsky del balompié. Podría pasarse el partido sin tocar la pelota y la entrada habría merecido la pena.  El nueve más elegante que ha dado el fútbol en su historia. Etéreo sin balón, elegante con el en los pies y sublime con la cabeza. Tres veces Balón de Oro las lesiones lo retiraron antes de cumplir los 30. El día de su despedida en San Siro Capello lloró. Los que amamos este deporte también.
Varela, Obdulio. El capitán del Uruguay del Maracanazo. Primero les quitó el mundial  a los brasileños y luego lloró con ellos. Buen jugador, mejor persona. No, no es una frase hecha, con el Negro Jefe es una verdad absoluta. Una vez los dirigentes de su equipo le pagaron doble prima que al resto y dijo que no la cogía, que a todos lo mismo o nada. Todos cobraron el doble. Sus compañeros de Peñarol y de la selección lo trataban de usted.
Walter, Fritz. Probablemente el mejor futbolista alemán de la historia-casi nada-. Aparcó las botas en la estantería y se fue a la 2ª Guerra Mundial. Cuando regresó a casa les quito el polvo, les dio una mano de grasa y ganó el mundial del 54 para su despedazado país. El milagro de Berna lo llamaron cuando ganaron a los Magiares Magníficos en la final. Hay quien afirma que ese día se fundó Alemania Occidental.
Yashin, Lev y Casillas, Iker. Sería una injusticia mayúscula no incluir en semejante catálogo a un portero. Así que me permito incluir a dos. El mejor hasta la llegada del fútbol moderno y su relevo desde entonces. ¿Qué hubiera sido de Yashin si las autoridades soviéticas le hubieran permitido abandonar su país rumbo a las mejores ligas del viejo continente? ¿Qué hubiera sido de la selección española si Casillas no hubiera estado bajo los palos durante ya más de 100 partidos?
Zidane, Zinedine. El ilusionista de Marsella. Paseó sus trucos de magia por Turín y Madrid. Sus arrancadas en tres cuartos del campo levantaban inmediatamente a toda la grada. Nadie ha llevado el balón en los pies con tanta gentileza como él y el cuero le correspondía al salir expelido de ellos. Una primera parte de ensueño dio a Francia su único mundial hasta ahora. Del segundo gol al Leverkusen en la final de la Champions de 2002 mejor ni hablamos. Véanlo y luego véanlo otra vez.
EL TRÁGICO
Abdón Porte. Para cuando murió la mayoría de los que están en la lista de arriba ni habían nacido. Titular indiscutible durante muchos años como medio centro de Nacional de Montevideo con el paso del tiempo -qué terrible expresión- comenzó a importar cada vez menos para su equipo. Una noche después de un partido el Indio Abdón regresó a su estadio y cuando hubo llegado al círculo central sacó una pistola y se disparó un tiro. La vida le estaba quitando lo que más quería y él se quitó la vida. Nunca repetiría una obra maestra. Quién lo probó lo sabe.


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