jueves, 19 de diciembre de 2013

EL GANADOR IMAGINARIO


         En la infinita sucesión de acontecimientos a los que el mundo del deporte en general, y el del fútbol en particular, nos conduce con el paso del tiempo-ya se ha hablado repetidamente en este blog del sanguinario asesino en serie que supone este concepto- nos encontramos con el protagonismo ladeado, por un instante, desde el mismo epicentro de un estadio hasta el acomodado salón de un Palacio de Congresos o habitáculo semejante. El anual sorteo llevado a cabo por la UEFA de los octavos de final de la competición más prestigiosa a nivel de clubes, la Champions League; y el realizado cada cuatro años por la FIFA para encuadrar a las selecciones participantes en la fase final de la competición más importante a nivel de selecciones, el Mundial de Fútbol, han obrado semejante suceso extraordinario.

         Resulta, en ambos casos, algo precipitado tratar de analizar las posibles consecuencias que los distintos sorteos han dado de sí. Hay que tener en cuenta que para esos octavos de Champions faltan dos meses, y casi seis para el partido inaugural en Sao Paulo entre Brasil y Croacia. Seis meses es un tiempo suficientemente largo como para provocar lesiones y estados de forma mejor o peor de lo esperado que pueden hacer variar de forma sustancial la lista de convocados de un plantel. Hay ya quien me discute semejante premisa y asegura que hay selecciones con los  23 elegidos prácticamente cerrados. Aceptando que esto es cierto, es difícil dar la misma chance a un plantel u otro si entre sus integrantes no figuran sus principales vedettes. Piensen por ejemplo si les darían la misma posibilidad de éxito a Brasil, Argentina, Portugal o Francia si entre sus integrantes no aparecieran Neymar, Messi, Cristiano o Ribery.
         En lo referente al mundial por tanto,  la sensatez me impide hacer un análisis más pormenorizado de lo que puede ser el campeonato sin conocer qué jugadores serán los agraciados con el premio gordo que supone representar a tu país en el torneo de los torneos. Lo que si podemos hacer es analizar el sorteo tal cual ha quedado presentado, y seguir la hoja de ruta que en función de los resultados de cada partido de la fase de grupos corresponderá a cada selección. En primer lugar quiero destacar un hecho desafortunado para el propio espectáculo que supone el mundial y sobre todo para las selecciones implicadas. Me refiero a la ubicación en el grupo B de las selecciones de España, Holanda-las dos finalistas del último mundial- y Chile. Para mí, ahora mismo, las tres entre las ocho o diez mejores del mundo y abocadas una de las tres, al pasar dos combinados por grupo a octavos de final, a volver a casa bastante antes de lo que por su nivel debiera ser. No siendo suficiente castigo este hecho hay que añadir que el cruce de la que quede en este grupo segunda es con la primera del grupo A, o lo que es lo mismo, Brasil. ¿Hay alguien considerablemente ingenuo que crea que los anfitriones van a quedar fuera en esta prematura ronda? ¿Se imaginan un mundial, desde todos los ámbitos, que queda huérfano a los quince días de haber comenzado y con otros quince por delante…? En resumen, aquella selección que no obtenga el primer puesto en el grupo B hará bien en no cerrar el día de vuelta con su correspondiente agencia de viajes. Sin dejar a Brasil, conviene decir que si el desarrollo de los otros grupos es el esperado, tendrá en su mismo lado del cuadro a la potente selección Alemana- a la que se encontraría, en el mejor de los casos para ambas, en semifinales-. Los germanos a los que de las cuatro grandes favoritas, verbigracia Brasil, Argentina, Alemania y España- no lo digo yo, lo dicen todas las casas de apuestas-, menos daño le haría la ausencia de alguna de sus estrellas dado que cuentan con un amplio bloque de secundarios con octanaje suficiente para no reducir la firmeza de su motor de explosión.

         El grupo D es el denominado por la prensa especializada grupo de la muerte con tres campeones del mundo, Uruguay, Inglaterra e Italia. Las tres para mí en un escalón por debajo de las tres reseñadas del grupo B. España y Holanda son superiores a Italia e Inglaterra y Chile lo es a Uruguay; otra cosa, es cierto, es el tonelaje competitivo que para las grandes citas dan Uruguay o Italia, pero eso es otro cantar. Por cierto, que el grupo D en octavos tiene el premio de un rival del C-sea el primero o el segundo-muy inferior, a priori, a cualquiera de estas tres selecciones.

         Por el otro lado del cuadro, salvo sorpresa mayúscula, Argentina tendrá un camino cómodo hasta los cuartos de final si tenemos en cuenta su grupo inicial, el F, y el posible cruce en octavos con el segundo de uno de los grupos más blandos del torneo, el E. Finalmente la selección portuguesa, con más nombres que hombres, a la que se supone por detrás de Alemania en el primera fase y a la que le esperaría en ese caso un cruce no muy complicado en octavos ante la Rusia de Capello o la Bélgica de Hazard.

         Si la sensatez me ha impedido analizar el mundial más allá del azar de unas letras del alfabeto mi falta de cordura me anima a dar un rápido y, a la vez, sencillo veredicto a lo que el sorteo de los octavos de Champions nos ha obsequiado. Se me crítica, he notado últimamente que con insistencia, el excesivo enroscamiento en alguna de mis observaciones así que, en honor a ellos, seré breve. No porque haya dado mi brazo a torcer dando la razón a estos críticos- eso nunca, ya me conocen- sino porque estamos sólo en la antesala-los octavos de final- de una competición cuya guinda todavía está por decidir. Lo prometido es deuda: Chelsea, Real Madrid Manchester United y Borussia Dortmund a cuartos sin problemas; Bayern de Munich-Arsenal, el mejor mediocampo de Europa-el de los bávaros- contra el más fantasioso- el del Arsenal- con Arteta, Wilshere, Ozil, Ramsey, Cazorla…Ya sabemos cómo se las gastan los germanos con los románticos, que le pregunten al joven Werther; PSG- Bayern Leverkusen, la arbitrariedad de lo imprevisible frente al orden establecido. Con Ibrahimovic en el campo y centrado en lo que le atañe pocas opciones para los de Leverkusen. Este año el PSG puede ser una de las sorpresas del torneo, posee una defensa de garantías-con uno de los tres o cuatro mejores centrales del mundo ahora mismo, el brasileño Thiago Silva-, un mediocampo cargado de operarios de categoría-lo contrario al Arsenal-, y una ralea de atacantes de excelente cota: además de Ibra, Cavani, Pastore, Lavezzi, Menez o Lucas Moura; Atlético de Madrid-Milan, la ilusión, el anhelo y la esperanza de un presente mejor frente al brillo y el centelleo de la historia. Los de la capital de España grandes favoritos pero harán bien de no fiarse- seguro que de esto se encarga el Cholo-; y nos queda el enfrentamiento estrella, Barcelona-Manchester City, o lo que es lo mismo, el aniquilador ataque de los de Pellegrini contra la No-defensa de los del Tata Martino. Con esta contundente aseveración resulta sencillo calcular el desenlace final de esta eliminatoria con una simple operación ¿cuántos goles serán capaces de hacer los azulgranas para poder contrarrestar los que, sin duda, les van a hacer los de Manchester? En estos momentos tanto el Kun Agüero como Messi están lesionados, se supone que ambos llegarán a tiempo para este choque. Para el City sería importante, pero no definitivo, que llegara el argentino; para el Barca si Leo no es de la partida haría bien el aficionado culé en comenzar a rezar, desde ya, a su nuevo santo, el brasileño Neymar.

         Sorteo, juego, lotería, tómbola, azar, caras de una misma moneda que esperamos que alguna vez caiga de nuestro lado y nos saque de nuestra existencia anodina rumbo a una vida colmada de placer y dicha desmedida. No sólo la fortuna es ciega, sino que hace ciegos a aquellos que favorece escribió un día Cicerón. Es uno de los grandes, lo sé, pero que me perdone, no estoy de acuerdo.

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