Durante la segunda mitad de los ochenta del pasado siglo la Quinta del Buitre sometió a todos y cada uno de los equipos que trataron de arrebatarle el poder en el Campeonato Nacional de Liga español. Llevaron hasta las vitrinas del Real Madrid, una tras otra, las cinco ligas disputadas entre las temporadas 1985-86 y 1989-90; desarrollaron un juego de salón aplaudido y admirado desde cualquier punto cardinal de la tierra e hicieron que la visita al Bernabéu fuera, un día sí y otro también, una fiesta para cualquier aficionado madridista-todavía a día de hoy mantiene el record de partidos invicto como local con más de 120-. Pero, como dice un buen amigo, el círculo nunca es redondo del todo y aquella generación legendaria de futbolistas jamás consiguió levantar una Copa de Europa. Tuvieron la desgracia de encontrarse con el gran Milan de Arrigo Sacchi-probablemente uno de los cuatro o cinco mejores equipos de la historia-, o con la mala suerte en aquella triste eliminatoria de la temporada 1987-88 en la que el PSV de Eindhoven dejó a los blancos fuera de la final después de dos empates. La Quinta se quedó sin la séptima y el mito se quedó en leyenda.
Dos décadas y media después -toda una vida- el fútbol ha dado muchas vueltas, la Copa de Europa se ha convertido en Liga de Campeones, ya no hace falta ganar la liga doméstica para participar en la gran competición mundial a nivel de clubes, el Real Madrid-con algún que otro combinado de menor calidad que el de la Quinta del Buitre- ha levantado, además de la séptima, la octava, la novena y la décima Copa de Europa y, en poco más de un par de meses, podría levantar la undécima. El primer escollo en el camino para semejante gesta será la Juventus de Turín, reflejo actual de lo que fue aquél Madrid de la Quinta. La Vecchia Signora domina el Calcio- desde hace ya varias temporadas sin apenas oposición-, pero tropieza sin tregua cada vez que se enfrenta a la Liga de Campeones. Los turineses llevan 12 temporadas sin llegar a la final y 19 sin levantar la orejona. Si los blancos superan a la Juve se encontrarán en la final al ganador de la otra eliminatoria-algunos hablan de final adelantada…-, Barcelona o Bayern de Munich.
Antes de entrar a analizar por separado cada una de las eliminatorias me gustaría dar algunos datos estadísticos como mera curiosidad. De las 14 ediciones disputadas en lo que va de Siglo XXI, entre el Barcelona, el Real Madrid y el Bayern han ganado la mitad, así que su dominio en cuanto a títulos en la Champions es aplastante. Por lo tanto cualquiera de los tres es más favorito que la Juventus- una final en esos 14 años-; Barcelona, Real Madrid o Bayern han estado presentes-alguno de ellos- en la final de los últimos seis años; finalmente, las dos últimas veces que Real Madrid y Barcelona han llegado a semifinales-2011-12 y 2012-13-, y no se han enfrentado entre ellos, ambos han caído en esa ronda ante sus respectivos rivales- buena noticia para los seguidores de la Juventus-.
Para que, como parece hacen la mayoría de los analistas, le otorgue una ventaja en la eliminatoria al Real Madrid frente a la Juventus será necesario que los blancos puedan recuperar para ese enfrentamiento a Gareth Bale y, sobre todo, al francés Benzema. Bastante sensible es la ausencia, para lo que queda de temporada, del croata Modric como para que los blancos puedan también permitirse el lujo de prescindir de los dos anteriores. Si algo destaca en el equipo italiano es su excepcional sistema defensivo- 5 goles encajados en lo que va de Champions-, discurrido por su anterior técnico, Conte, y pulido por el actual, Allegri. Ya juegue con una línea de 4 ó 5 defensas, las ayudas constantes por los costados de los interiores para posibilitar un dos contra uno y el trabajo castrense de presión y repliegue del resto de los integrantes del once dejan muy poco respiro al adversario en su intento por desarrollar un juego medianamente ordenado; por delante de la línea defensiva el oficio del chileno Vidal, la clase de Marchisio o Pereyra, el jugador más en forma de la actual temporada en Italia, el apache Tevez, la posible aportación de los delanteros españoles Morata o Llorente y, por supuesto, ese genio incomparable llamado Andrea Pirlo. A éstos podría unirse para el partido de vuelta- parece que no llegará a la ida- la perla francesa Paul Pogba. He dejado, como incuestionable baluarte, para el final, a su portero Buffon, sin discusión, de todos los protagonistas que van a disputar las semifinales, quien más se merece por su intachable trayectoria levantar-por fin- la orejona en Berlín. Ante ese fútbol control que práctica la Juventus, y teniendo en cuenta que la baja de Modric va a impedir a los blancos dominar como les gustaría el juego-con Kroos sólo no alcanza, ya lo apuntamos al inicio de la temporada-, la principal arma del Madrid deben ser las transiciones rápidas, y qué mejor que las arrancadas de Bale o Ronaldo y la pausa -tan vital como poco apreciable por algunos- de Karim Benzema, para llevar a cabo semejante ardid. Por cierto que los de Chamartín no deberán descuidarse ni un segundo en defensa-y sólo con los defensas no se defiende bien-, la eficacia de los juventinos cara al gol y su posterior rentabilidad del mismo podrían encaminar al arroyo a los madridistas antes de lo esperado.
Si las semifinales de la Liga de Campeones se disputaran con el mismo sistema que la Liga Europea de Baloncesto, y lo hiciera el próximo fin de semana, el Barcelona ganaría el título, probablemente, sin despeinarse. El estado de forma actual de su tridente atacante es tan brutal que cualquier adjetivo que uno pretenda dedicarles resulta ridículo. Sin ir más lejos, mientras escribo estas líneas, los azulgranas en su partido de liga contra el Getafe ya le han hecho 5 goles en 30 minutos-por supuesto con goles de Messi, Neymar y Suárez-. Por suerte para la competición -y desgracia para los aficionados culés- el desenlace de esta nueva edición de Champions todavía deberá esperar algo más de una semana. Guardiola, que vuelve a casa, tiene la difícil misión de mentalizar a los suyos ante el que es- sí, a estas alturas-, el primer partido de la temporada en el que se va a medir con un rival de su mismo status. Los bávaros se han paseado en su liga, tal como vienen haciendo en los últimos años, y tienen la obligación de ganar la única competición en la que, de verdad, resulta plausible valorar su potencial -entre los equipos que más han ganado la Bundesliga el Bayern encabeza el ranking con 25 títulos, veinte más que el segundo-. A esta misma altura de la competición el Real Madrid la temporada pasada le dio un repaso y bien haría Pep en no perder de vista lo sucedido entonces. En lo puramente futbolístico sólo un genio de este deporte, como el técnico del Bayern, puede ser capaz de encontrar un antídoto contra los tres delanteros de su rival-seguramente, con Cristiano, los 4 mejores del mundo-. Por desgracia para Guardiola, si hay unos ingredientes con los que resultará complicado dar con la fórmula de la Kriptonita para Messi, Neymar y Suárez esos son los defensas del equipo muniqués; la línea más débil de largo del equipo-vean el partido de ida en Do Dragao ante el Oporto- y a la que, o mucho ayudan los centrocampistas, con Xabi Alonso a la cabeza, o el destrozo puede ser mayúsculo. Ante semejante tesitura la solución para los alemanes sería intentar conseguir el dominio del juego y percutir lo máximo posible ante la defensa rival, dando protagonismo distinguido a las llegadas desde la banda de Robben, Muller o el francés Ribery-si finalmente se alinea- y desde el centro de Lewandovski. Si el Bayern pierde el control del juego y no presenta un porcentaje de acierto decente en sus ocasiones de gol la misión para los del Allianz Arena se antoja muy espinosa de completar con éxito.
Todo gran jugador debe conseguir, por lo menos, un gran título dijo en una ocasión el que fuera gran portero del Bayern de Munich y de la selección alemana Oliver Khan. Otro gran portero es Gianluigi Buffon.
No hay comentarios:
Publicar un comentario