lunes, 22 de junio de 2015

PASE AL HUECO

 
El novelista austriaco Peter Handke autor, entre otras muchas obras, de la famosa El Miedo del Portero al Penalty, dijo una vez que Butragueño había inventado la inmovilidad, que cuando entraba en el área y se paraba, decía, los defensas se quedaban en estado de locura. Ese misterio, ese suspense ante el acontecimiento venidero hace que muchos veneremos todavía más este deporte; otros prefieren al que corre sin descanso, al que suda sin sospecha la camiseta y hace siempre lo que se espera que haga- igualmente respetable, sin duda-. Si ha habido en los últimos años dos paradigmas de ese futbolista mágico, intrigante en su juego y siempre genial en sus decisiones, han sido el español Xavi Hernández y el italiano Andrea Pirlo. El fútbol es un deporte tan grande que los motivos para justificar la adquisición de una entrada serían inabarcables, tantos, casi, como espectadores; la simple presencia en el campo de hombres como Xavi o Pirlo, en mi caso, justifican sin duda cualquier visita a un estadio.
El pasado 6 de junio los dos futbolistas nos ofrecieron el que probablemente haya sido su último servicio a una gran causa. Agazapados bajo el fulgor rutilante de grandes estrellas como Messi, Neymar, Suárez, Tevez o Arturo Vidal los dos mejores constructores de juego del S.XXI nos ofrecieron-durante más o menos minutos- una nueva lección de cómo parar, templar y mandar sobre un campo de fútbol. El de Tarrasa saltó al césped para jugar unos 20 minutos y cuando su equipo ya ganaba 2 a 1. Saltó al césped sustituyendo a otra leyenda llamado Andrés Iniesta que le regaló sus últimos minutos como azulgrana y le homenajeó cediéndole lo que por derecho es suyo, el brazalete de capitán; el de Brescia disputó el partido completo, sujetó cuanto pudo las acometidas rivales y desplegó en la medida de sus posibilidades-y de las que le dejaba el rival-, uno tras otro, su habitual repertorio de pases. Finalmente el agasajo fue para Xavi y las lágrimas-de grandeza-para Pirlo. Es cierto que los dos están ya en el final de su excepcional carrera pero, mientras sigan vistiéndose de corto, nadie nos podrá quitar la delicia de contemplar el arte puro que ellos atesoran a raudales. Fue el pequeño genio de Rosario el que hizo, una vez más, que al final fuera Xavi y no Buffon el que levantará la orejona; algo me dice que si Messi, en lugar de saltar al Estadio Olímpico de Berlín vestido de azulgrana lo hubiera hecho de bianconeri, el trofeo hubiera cambiado de manos con casi total certeza.

Hay quien valora la valía de un deportista-en este caso de un futbolista- sólo por aquellos títulos conseguidos. Ni he estado, ni estoy, ni estaré de acuerdo. Enumerar casos y casos en los que una excepcional carrera no ha estado salpicada de títulos sería tan largo como los de aquéllos que siendo de perfil bajo cuentan en su curriculum con un número apreciable de entorchados –ya saben, estar en el momento adecuado en el lugar adecuado-. Xavi y Pirlo no necesitan justificar su talento, aptitud y capacidad con una retahíla de títulos, pero se da la casualidad de que, además, los tienen. Xavi Hernández debutó en la primera división española, de la mano de Louis Van Gaal, en agosto de 1998, con 18 años, ha disputado más de 550 partidos de liga, todos con el Barcelona –un One Club Man en toda regla-, ha ganado con los culés, entre otros muchos títulos, 8 Ligas, 4 Champions y, con la selección española, 1 Mundial y 2 Eurocopas. Además en 2012 recibió, junto con el otro mito del deporte español Iker Casillas, el Premio Príncipe de Asturias; Andrea Pirlo debutó en la Serie A italiana en Mayo del 95-¡hace 20 años!- cuando sólo contaba con 16 años. En su palmarés nos encontramos 6 Scudettos-2 con el Milan y 4 con la Juve-, 2 Champions con el Milan-además de 2 finales no ganadas-, 1 mundial –el de 2006- con la selección azurra y una final de la Eurocopa perdida -la de 2012-. También fue nombrado en el año 2004 por la República Italiana Caballero de la Orden al Mérito.
Xavi Hernández deja el Barcelona después de un servicio inmaculado e intachable al club. En su última temporada, consciente de que debía hacerse a un lado en el campo, se instaló en el banquillo de los suplentes y desde allí impartió sus mejores dotes de maestría junto al entrenador Luis Enrique. Sabedor de que su presencia en los partidos grandes ya no era fundamental entendió su nuevo rol y lo complementó con varias clases magistrales en aquellos partidos de menos exigencia en los que el Míster lo ponía en el once titular. Xavi, y de esto no hay duda, ha sido pieza básica en todos y cada uno de los títulos que su club ha logrado en los últimos 15 años-los mejores, por cierto, de la historia del Barcelona-. Rodeado de talentos tan dispares como Etoo, Ronaldinho, Neymar o Messi la presencia del catalán ha puesto un partido sí, y otro también, la pausa –literal y metafóricamente-a un juego que cuando se perdía en los laberintos de la improvisación encontraba siempre el sosiego y la calma en las botas del de Tarrasa; Xavi Hernández se retiró de la selección española al finalizar el Mundial de Brasil 2014. Sin Xavi-y esto no es ninguna hipérbole- resulta difícil imaginar que España hubiera levantado alguno de los 3 grandes campeonatos que ha levantado. Es cierto que, como en el Barcelona, ha estado rodeado de la que es la mejor generación de futbolistas españoles de la historia, pero una gran embarcación sin un buen timonel…
Andrea Pirlo con 36 años, después de 20 en el epicentro del fútbol mundial, continúa impartiendo su sabiduría desde el mediocentro de la Juventus de Turín. Desde allí, deja reposar el esférico entre sus botas, otea el horizonte y envía el balón al cuadrante concreto por donde un compañero tiene previsto desmarcarse en décimas de segundo. Andrea Pirlo hizo que su traspaso del Milan a la Juventus condicionara de modo y manera determinante el paso del Scudetto de la Lombardía al Piamonte. Lleva ganados ininterrumpidamente los últimos 5 títulos de liga disputados en Italia. No hay un futbolista que haya compartido vestuario con él que diga que no ha aprendido algo. Su compañero en la actualidad, el español Morata, ha declarado que de Pirlo aprendes hasta cómo ponerte las botas; cabeza visible de la selección italiana contemporánea, junto con Buffon, Del Piero o Totti, la exhibición de pases que entregó a la audiencia el día de la semifinal contra Inglaterra de la Euro-2012 quedará para siempre en el inventario de los momentos inmortales del fútbol moderno.
A la entrada del estadio de Anfield se encuentra situada una estatua en honor a Bill Shankly, la gran leyenda de la historia del Liverpool, al píe de la misma puede leerse El hombre que hizo feliz a la gente. A Bill Shankly, a Xavi, a Pirlo y a tantos otros como ellos, GRACIAS.
 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 



















































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































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