Si hubiera que confeccionar una lista de los cuatro o cinco estadios de fútbol más míticos del mundo, sin ninguna duda, en casi todas las listas, uno de los que más insistentemente se repetiría sería la Bombonera, el estadio en el que tiene su hogar el Club Atlético Boca Juniors de Buenos Aires. A ese hogar acaba de regresar recientemente su emigrante más ilustre de los últimos tiempos, el Apache Carlos Tévez, diez años y medio después de abandonar su morada, rumbo, primero a Brasil y después a Europa. Tras un periplo exitoso por el viejo continente, Tévez volvió a casa y fue recibido por los suyos con honores de jefe de estado. Carlitos-así lo llaman los periodistas de su país- percibe la veneración que por él profesan todos y cada uno de los hinchas de Boca, y él- no hay más que ver las imágenes de su familia cada partido en uno de los palcos de la Bombonera- tiene claro que ha vuelto, ya para siempre, a casa. Boca, en ese recién creado por la AFA campeonato de 30 equipos, camina puntero a falta de 8 jornadas y es- sobre todo gracias a la vuelta a casa del hijo pródigo- el gran favorito a levantar el título.
Analicemos, estamos en fecha, lo que pueden ser las grandes ligas europeas en una nueva temporada que recién acaba de dar su pistoletazo de salida. En España, los dos grandes favoritos de siempre y un renacido Atlético de Madrid en busca de la corona perdida el curso pasado. El Real Madrid, con el papelón que acaba de protagonizar en el tema De Gea, dispuesto a no repetir una temporada sin títulos-sacrilegio en Chamartín-como la pasada. Lo más destacado, el cambio de cromos en el banquillo y la llegada de algún jugador-caso de Danilo o Kovacic-para apuntalar aquello que creen más flaqueaba en momentos puntuales. La salida de Casillas merece capítulo aparte y será el paso de los años el que se encargue de calibrar cuán terrible ha sido el abandono del santo del coliseo madridista. Ardua tarea tiene Benítez para reconducir a los blancos a la senda del éxito; a su contrastada eficacia en la implementación de un sistema defensivo de garantías deberá añadir un solvente despliegue atacante que permita a su equipo, sino dominar los partidos, cuando menos, ganarlos. La idea inicial de colocar a Cristiano de nueve puro-el de Madeira es, sin discusión, el mejor rematador del mundo- es muy positiva pero, a ver quién es el guapo que convence al portugués de pasarse toda la temporada de ocupa dentro del área grande. Dos apuntes más sobre el Madrid: por un lado, sigue obcecado en mantener de mediocentro defensivo al alemán Toni Kroos, algo que ya resultó fallido el año pasado; por otro lado, no cesa el debate entre la titularidad de Isco o James. El colombiano es, ahora mismo, la joya de la corona del club blanco, por sus botas van a pasar buena parte de las opciones merengues. Si se cuestiona su rol capital en el equipo mal vamos, así que James sí e Isco, porque no, también- ¿para esto están los técnicos no?-. El otro gran favorito al título, el Barcelona. Más de lo mismo en los culés. Como los de arriba son tan buenos, nosotros tranquilos que ya nos sacarán ellos las castañas del fuego. El sistema defensivo del Barcelona-ya desde tiempos de Guardiola- en cuanto ve superadas sus primeras líneas de presión-no digamos nada cuando lo cogen al contragolpe- es una barraca de feria-véanse las dos recientes finales de supercopa europea y de España-. Sigue, ya desde tiempos que ni se recuerdan, sin fichar un central -como mínimo- de reconocido prestigio, intentando camuflar sus vergüenzas con centrocampistas o laterales reconvertidos a central o con centrales de ilustre pasado pero dudoso futuro-caso de Vermaelen-. Para colmo, Busquets ya no llega a cubrir los boquetes de dimensiones ciclópeas que en algunos casos dejan las aventuras ofensivas de Alves y Jordi Alba, con lo que la llegada de huestes enemigas al área azulgrana en algunos casos resulta sonrojante. El Barcelona lleva años sin resolver estos problemas que se ven venir pero claro, ¿para eso están los técnicos no? En fin, como dirían en Estados Unidos, en la MSN confiamos. Finalmente, el Atlético del Cholo tiene probablemente la mejor plantilla de los últimos años-sí, incluso mejor que la de la temporada 13-14-; muchos más hombres que nombres permiten a su técnico componer una alineación equilibrada al máximo para poder competir, lo más vigorosamente posible, con los dos grandes caciques de la liga española. Estamos hablando de una plantilla larga con un buen once titular y muy buenos reservas, caso de Vietto, Correa, Ferreira-Carrasco… Si le respetan las lesiones y el calendario-sobre todo el de la Champions- puede llegar lejos en su campeonato doméstico.
En Francia la liga lleva ya consumidas cuatro jornadas y apunta, salvo sorpresa inesperada, a un nuevo dominio del PSG. Los parisinos, cuya novedad más destacada- a la espera del papel que Blanc le otorgue a Di María- es la presencia en el lateral derecho del ex del Toulouse Serge Aurier, mantienen el bloque del año pasado. Ese que les llevó a dominar en Francia y a intentar, sin éxito-se cruzó con los futuros campeones por el camino-, el asalto a su gran sueño, la Champions League. Si su técnico hace una gestión adecuada de la excelente plantilla que maneja, y ésta le responde con todas las cualidades que atesora, un cuarto título consecutivo viajará a la capital sin vacilación. No parece este el año de los otros candidatos habituales; el Marsella, en plena crisis de identidad tras la marcha de Bielsa y la llegada de Michel, con una escuadra en reconstrucción-han salido más de 15 jugadores y han llegado casi otros tantos-; el Mónaco, que según iba avanzando el mercado de verano iba perdiendo jugadores como si de un efecto domino se tratase; y el Lyon, que tiene en el francés de origen argelino Nabil Fekir su mayor exponente en la lucha contra el poder capitalino, y que sueña con volver a aquellos años no tan lejanos en que dominó sin discusión la Ligue One.
En Alemania parece que, después de un breve paréntesis, se puede reeditar la lucha encarnizada entre los dos mejores equipos del siglo en el país. Estamos hablando de Bayern Munich y Borussia Dortmund. Ya hemos ensalzado en este foro una y mil veces el mérito de un Borussia al que el dominio despótico que ejerce el Bayern en la Bundesliga no le asusta. Después de una temporada de transición desde Dortmund sueñan, porque no, con volver a levantar el título de liga como hace 4 temporadas. Pese a la marcha de su técnico, ha conseguido evitar la salida de su columna vertebral-hablamos de Hummels, Gündogan y Reus-, perfeccionada por jugadores de mucho empaque como Aubameyang, el armenio Mikhitaryan o la llegada-para mí incomprensible, no entiendo como el Manchester lo ha dejado salir- de la última joya del fútbol belga Januzaj. Luego está el Bayern, un equipo que domina sin piedad la Bundesliga, y que desde la llegada de Guardiola al banquillo jamás ha perdido un partido en la primera vuelta del campeonato, lo cual le permite dejar casi resuelto antes del parón invernal su envite doméstico, para centrarse en la conquista de su objetivo recurrente año tras año, la Champions League. Una luz y una sombra en los bávaros: la sombra, el enrarecido ambiente con el que parece trabajar Guardiola dentro de la propia casa; la luz, la llegada a Munich de Douglas Costa, un talento descomunal-al que, lo reconozco, había visto muy poco hasta ahora-, y que apunta a estrella en un futuro no muy lejano dentro del planeta fútbol .
Es en Italia donde, me atrevería a decir, encontramos la liga más abierta al título de las cinco grandes del viejo continente. El ganador de los últimos cuatro scudettos, la Juventus de Turín, mantiene el bloque defensivo que tan buen rendimiento le ha ofrecido otrora pero ha perdido, de medio campo para adelante, a los que eran, sin discusión ninguna, sus tres valores más activos. Me refiero, por supuesto, a Arturo Vidal, Tevez y Pirlo. Pérdidas irreparables que la llegada de hombres como Khedira, Zaza, Cuadrado o Mandzukic, por desgracia para la Vecchia Signora, no van a hacer olvidar. Quizás el fichaje de Dybala sea el más ilusionante, pero su juventud hace pensar que su momento deberá esperar alguna sesión más. Así que, con este panorama en Turín, los demás se frotan las manos. La Roma, aspirante más insistente en los últimos años, mantiene el bloque del año pasado acompañado de la llegada desde Manchester de un goleador de garantías, el bosnio Dzeko, y podría ser uno de los beneficiados de este vacío de poder. ¿Se retirará Totti levantando su segundo Scudetto?; el Inter de Milán, que lleva desde aquella temporada histórica 2009-10 sin ganar la liga italiana- sí, aquella en la que también levantaron la Champions y cuyas cabezas visibles eran Mourinho en el banquillo y Diego Milito en el campo-, ha incorporado un jugador importante por línea: Miranda en la defensa, Kondogbia para el mediocampo y Jovetic- valga mi reciente comentario sobre Januzaj para este mismo caso- para la delantera. Estos refuerzos, el mantenimiento de aquello-poco- que funcionó decentemente el año pasado y el hecho de no estar inmerso en ninguna competición europea para este curso, me aventuran a situar al Inter entre uno de los favoritos. Tampoco jugará esta temporada competición europea el Milan-décimos la 14-15- pero he de confesar, que si súmanos aquello que han mantenido y lo nuevo que ha llegado no me da ninguna garantía como para darle alguna opción de ganar su decimonoveno Scudetto. Algo similar me ocurre con Lazio o Nápoles, no hace tanto competidores de la Juventus. Quién sabe, quizá sea el año del invitado inesperado en el calcio.
Por último, Inglaterra. Si hubiera escrito estas líneas antes de empezar el campeonato, hubiera incluido a los aspirantes que manejan todas las casa de apuestas y el común de los mortales, es decir, los dos equipos de Manchester, Chelsea, Arsenal y, algún romántico, Liverpool. La premier, a estas alturas del mes de septiembre, ya ha dejado ver algunas cosas relevantes. Empezaré por el final. El Liverpool, en el año 1 después de Gerrard, ha incorporado, como figuras más destacadas, a Milner y Benteke, un centrocampista con experiencia y un delantero de garantías a los que, junto con lo que ya tenía, sería excesivo profetizarles un logro destacable más allá de una clasificación para la Champions; el Arsenal, del sempiterno Wenger- que por allí sigue-, no ha hecho ninguna incorporación destacada, sólo la llegada para la portería del veterano ex del Chelsea Cech, y parece lógico pensar que la conquista de una nueva premier deberá esperar un año más-como poco-; a continuación, el Manchester United-dejaremos al margen el affaire De Gea-, que ha realizado una fuerte inversión en fichajes, compensada en parte con alguna que otra salida, como la de Di María al PSG por 65 millones-un año ha durado en el teatro de los sueños el argentino-. Fichajes, algunos de ellos, cuando menos, discutibles, por un motivo u otro. Me refiero a la llegada de un Scweinsteiger al final de su carrera, el excesivo coste pagado por el mediocampista ex del Southampton Schneiderlin-35 millones- o el incomprensible desembolso hecho al final del mercado por el atacante del Mónaco Martial-rondando los 70 millones de euros-. Sí me convence más el fichaje del holandés Memphis Depay-27,5 millones-. La aportación en ataque de éste y la vuelta al centro de la delantera de Rooney son las mejores credenciales que los de Van Gaal presentan este año para luchar por la Premier; por otro lado, otro de los favoritos, el vigente campeón, el Chelsea. Debe creer Mourinho que con lo que tenía del año pasado y algún pequeño retoque de cirugía estética es suficiente como para competir otro año más por el campeonato. Craso error, sólo con su maestría desde el banquillo y con el talento infinito de uno de los 3 futbolistas europeos más determinantes de las grandes ligas en el pasado ejercicio-el duende Eden Hazard-, no alcanza. Mourinho y los suyos han empezado fatal-4 puntos en 4 partidos, a 8 de líder- pero están a tiempo de reaccionar. Eso sí, igual debería plantearse el de Setúbal cambiar el orden de preferencia entre sus dos delanteros principales; para finalizar, el City. Se ha propuesto la entidad de Manchester recuperar el trono perdido cuanto antes y, para ello, ha trabajado sobre dos pilares básicos: por un lado, impedir la salida de cualquiera de sus hombres clave, Kompany, Toure y, sobre todo, Agüero; y, por otro, rodear a éstos de buenas incorporaciones como Sterling o De Bruyne, más de 140 millones entre los dos- el dinero abre muchas puertas, ya se sabe-. Líder tras las 4 primeras jornadas con pleno de puntos y, si me lo permiten, favorito indiscutible al cetro de la Premier League.
Si hubiera que confeccionar una lista de los cuatro o cinco porteros de fútbol más míticos de la historia, sin ninguna duda, en casi todas las listas, uno de los que nombres que más se repetiría sería el de Iker Casillas. El de Móstoles acaba de emigrar a Portugal después de pasar un cuarto de siglo defendiendo- y de qué forma- los colores del Real Madrid. Más allá de comentarios, debates, panegíricos y críticas desde cualquier lugar del planeta me gustaría apuntar las que son, para mí, dos verdades irrefutables sobre este tema: por un lado, Iker-como Gerrard o Xavi Hernández- ha dejado atrás sus mejores años como futbolista necesarios indiscutiblemente para competir al primer nivel; por otro lado, Iker- a diferencia de Gerrard o Xavi- ha abandonado su hogar con un trato inmerecido y por la puerta falsa del Bernabéu.
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