miércoles, 9 de noviembre de 2011

LA OREJONA

 
En la temporada 91-92 la UEFA dio forma a un nuevo sistema de competición para la Copa de Europa de clubes de fútbol, retocado en varias ocasiones hasta llegar al existente en la actualidad, venía a sustituir el modelo tradicional que allá por los años 50 se gestara en las trincheras del diario francés L’Equipe, con su director por aquel entonces Gabriel Hanot a la cabeza. Cuando a cualquier dirigente del máximo organismo oficial del fútbol europeo se le demanda algún argumento con el que justificar esta decisión, la respuesta más divulgada es que se ha llevado a cabo para conseguir la democratización del fútbol: más equipos, más países representados, más probables ganadores… Convengamos que algo de esto es cierto, pero ahora señores reconozcamos que el verdadero motivo es el ingente negocio que para los clubes grandes supone una competición que se ha convertido en la gallina de los huevos de oro. El acceso al gallinero, con el sistema primigenio, estaba reservado a unos pocos cada año y sólo un lobo de cada manada podía entrar en él. Con el nuevo modelo el gallinero se convierte en un anfiteatro al que cualquiera, a priori, puede entrar, pero en el que los asientos preferentes están reservados sólo para unos pocos. Pasar un año en barbecho para los equipos más poderosos del viejo continente era un peaje demasiado grande que no estaban dispuestos a consentir. La Uefa tenía que hacer algo, o si no… Con el nuevo modelo la posibilidad de que un gran equipo se quede fuera de la liguilla una temporada es casi tan remota como la de que uno de los modestos levante la orejona a finales de mayo.
Sirva como ejemplo, mejor dicho como dato anecdótico, que si el sistema de competición no hubiera variado tal como nació, equipos como el Barcelona, primer ganador con el nuevo modelo, el Milan, el Real Madrid, el Manchester United o el Liverpool tendrían un título menosen sus vitrinas ya que, el año inmediatamente anterior a ese triunfo continental, no habían reinado en su competición doméstica, condición sine qua non para que un equipo pudiera viajar por Europa a la búsqueda del cetro más importante a nivel de clubes.

            Bien, una vez advertido el procedimiento y aceptado las consecuencias, viajemos a la realidad del momento. Como decía aquel las cosas son como son y están como están así que disfrutemos de lo que tenemos. Aventurarse a principios de noviembre, y cuando aún restan dos jornadas de la liguilla para concluir la primera fase, a dar un pronóstico es cosa de valientes o, como es mi caso, de desprendidos. La ilusión es grande y la pérdida pequeña. 32 equipos conviven a día de hoy en la competición, alguno de ellos a estas alturas ya, es cierto, con muy pocas opciones de supervivencia; otros, la mayoría, con la esperanza de llegar lo más lejos posible, el prestigio y el bolsillo lo agradecerán; sólo unos pocos, buscar causas al final del párrafo primero, con el convencimiento de que este año toca. Este último grupo queda reducido a cinco equipos: dos de ellos, los 2 clubes de Manchester, con menos posibilidades que los otros tres, Real Madrid, Barcelona y Bayern de Múnich que son los grandes favoritos. El City porque puede ser el tapado, el United por tradición, el Bayern porque la final será en Múnich, el Madrid porque tiene a Cristiano y el Barcelona porque tiene a Messi. De acuerdo, de acuerdo, aunque, por ejemplo, el luso y el argentino sean por sí solos argumentos de peso para ganar un título lo completaremos un poco más.
            El Manchester City, que participa por primera vez en su historia en esta competición, ha juntado alrededor de un buen técnico como Mancini un grupo de jugadores de mucho talento. El italiano ha encontrado a estas alturas de la temporada un bloque que, aunque debido al interminable calendario puede estar sometido a variaciones, orbita alrededor de jugadores clave como Gareth Barry, el temple en el mediocentro, Yaya Toure, la potencia no exenta de calidad, el genio de Arguineguín David Silva que es el mago del último pase y la definición de dos goleadores tan diferentes como el Kun Agüero y el bosnio Edin Dzeko. A estos actores principales les acompañan talentos de la talla de Adan Johnson, Samir Nasri, Mario Ballotelli o Milner. Es en la defensa donde tiene sus principales carencias y por donde, creo, se le van a escapar sus opciones al título. Tiene un guardameta correcto, que va a crecer sin duda con los años y, aunque alguno de sus defensas ha experimentado una notable progresión en los últimos tiempos, caso de Kompany, Richards o Kolarov, su nivel no es el suficiente para enfrentarse a los grandes favoritos con garantías. La prueba a la que se pueden ver sometidos al tener enfrente a jugadores como Cristiano, Benzema, Messi, Villa, Rooney o Gómez se me antoja muy complicada de superar para ellos.
            El United tiene una plantilla que no se acerca ni de lejos a la que tiene a día de hoy su vecino. El reciente enfrentamiento en el partido de la premier es fiel reflejo de ello. Sólo Rooney, su crack, los ramalazos de genialidad del portugués Nani y la disciplina táctica del escoces Fletcher destacarían en una comparativa con el resto de equipos favoritos. Jugadores como Ferdinand, Evra o el grandioso Ryan Giggs, otrora estandartes del club, juegan ahora un papel secundario y no han sido reemplazados como se podía esperar por otros como Evans, Smalling o Danny Wellbeck. Cuenta, sin embargo, el Manchester United con algo que no tiene el City, la tradición de equipo competitivo, sea la competición que sea, y presente la alineación que presente Sir Alex Ferguson. Como inquilino habitual en el último episodio de la saga, 3 finales en 4 años, merece, cuando menos, un lugar entre los candidatos.
            Justificar al Barcelona como favorito resulta tan sencillo como darle a cualquier aficionado al fútbol una cuartilla con su plantilla por una cara y las cifras obtenidas por ella por la otra. Datos fríos pero que llevan en sus entrañas la exhibición futbolística más grande vista en los últimos años por club alguno. Sus jugadores entienden el deporte del balompié como algo realizado como un todo en el que cualquiera de las partes es tan importante como el propio todo. Su entrenador les ha hecho entenderlo así y ellos lo han comprendido a la perfección. Y si además tiene al jugador más completo del mundo en la actualidad la cosa mejora, no hay duda.
            El Real Madrid, en el segundo año de la era Mourinho, está limando aquello que no terminaba de encajar la temporada anterior, más dominio en el centro del campo que le permita manejar los partidos y evitar con ello sustos inesperados, y ha multiplicado su instinto asesino en el juego ofensivo que le permite arrollar a sus rivales como Atila y sus hunos hacían con las hordas enemigas. Es una trituradora que golpea incesantemente hasta que perfora la pared. El juego colectivo está puesto al servicio de las individualidades y cuando éstas se maximizan el destrozo puede acabar con el rival en la unidad de cuidados intensivos de cualquier hospital. Con una plantilla casi idéntica a la del año anterior, a la espera de noticias de Sahin, la necesidad de ganar y la presencia de Ronaldo, el goleador más completo del mundo, la décima podría caer este año.
            Finalmente, el Bayern. Cuenta el equipo de Heynckes, sí el inquilino del banquillo madridista el día que levantó la séptima, con la plantilla más completa en lo que va de siglo. La llegada del brasileño Rafinha ha arreglado de un plumazo el problema endémico que arrastraba el club bávaro desde hacía años. Ha encontrado un lateral derecho de garantías y ha llevado a Lahm al que es su flanco ideal. El centro de la defensa, es el sector más débil pero, salvo contratiempos, tanto Boateng, como Badstuber o Van Buyten ofrecen la solvencia suficiente. Por delante uno de los medio campos más completos de Europa con Bastian Schweinsteiger como mariscal de campo. El de Rosenheim le da profundidad al equipo y además aporta su experiencia e incluso, de vez en cuando, sus goles. Está ayudado por hombres como Luiz Gustavo, llegado esta temporada procedente del Hoffenheim y que es un especialista en el toque corto y rápido tan importante para la fluidez del juego; a éste se le unen hombres como Toni Kroos, la aparición nacional más importante de los últimos 2 años junto con el jugador del Dormund Mario Gotze, el hábil e intuitivo Thomas Müller, un jugador ya consagrado a nivel mundial, o el francés Frank Ribery, el cual está completando el inicio de temporada más relevante desde que aterrizó en Múnich en el año 2007. A este ramillete se suma la eclosión definitiva del en otro tiempo cuestionado Mario Gómez, que al tener la confianza de saberse titular indiscutible, ¡qué importante es esto para un delantero!, se ha convertido en un ejecutor implacable. El ex del Stuttgart es el máximo goleador europeo del último año y medio en Europa sin contar a los dos monstruos. Es necesario añadir, para terminar, 2 apuntes relevantes, a este grupo le falta saber el papel que podrá desempeñar en su esquema Arjen Robben, futbolista sin límites de no haber sido por las lesiones y, sobre todo, el dato capital, la final se disputará en el Allianz Arena.


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