jueves, 29 de diciembre de 2011

LA CAÍDA DEL ONCE

Para alcanzar una adecuada instrucción académica en la antigüedad clásica se hacía necesario el estudio de lo que se conocía como las siete artes liberales, estaban distribuidas en dos grandes grupos de estudio: el Trivium y el Quadrivium. Para hacerlo entendible, el primero se encargaba de las disciplinas literarias, el segundo de las científicas. En este segundo grupo se encuadraba la aritmética, lo que popularmente conocemos como el arte de hacer números. Gracias a ella, sabemos que el número de minutos que tiene un día son 1.440 y un año, no bisiesto, 525.600. Exactamente la duración de 5.840 partidos de fútbol jugados sin descanso y de un tirón. Tenemos la total seguridad de que nadie es capaz de disputar semejante número de partidos pero, ¿y de verlos? No, de esto no estamos tan seguros, verdad. Schopenhauer decía que además del dolor, el principal enemigo de la felicidad es el aburrimiento. Es por lo tanto objetivo del hombre combatirlo como cada cual crea conveniente.
Agotado el año, la constatación de dominio absoluto que deja el F.C. Barcelona sólo se ha visto mínimamente ensombrecida por un Real Madrid deseoso pero, hasta la fecha, incapaz de hacerle sombra más allá del espejismo que supuso la final de la Copa del Rey en Mestalla. Una gran primera parte -lo mejor de los blancos en sus múltiples duelos ante los azulgranas del año- y un soberbio testarazo de Cristiano, hicieron el milagro de doblegar al cuadro culé y de arrebatarle el único título que le ha impedido volver a ganar seis trofeos en una misma temporada. Siendo pobres los resultados que el Madrid obtiene es todavía peor la impotencia que éstos muestran cada vez que se enfrentan a su archienemigo. Cuando Guardiola alinea su mejor once, ese que ordenó en el Bernabéu o en la final del Mundial de Clubes, con la única novedad de Thiago por el lesionado Alexis, su equipo es imbatible y la peor noticia para los madridistas es que a buena parte de ese once, en el peor de los casos, aún les restan 4 ó 5 años de buen fútbol. La consecución al final de más o menos títulos, y en esto tiene razón Mourinho, puede ser cuestión de detalles. La sensación de que escuadra es la mejor es una cuestión de hechos probados.
En Italia estamos asistiendo al risorgimento de la Vecchia Signora. Después de su travesía en el infierno por las consecuencias del caso Moggi la Juventus está luchando, junto con Milan, Udinese y Lazio por la consecución de un scudetto que no lleva a sus vitrinas, legalmente, desde la temporada 2002-2003. Un incombustible Buffon, el sistema defensivo implantado por Conte con Chiellini a la cabeza, la explosión tan deseada por los tifosi de Marchisio o el talento imperecedero de Pirlo le colocan en el liderato después de 16 jornadas. Tiene el calendario más asequible de los cuatro aspirantes y el hecho de ser el único de ellos que no disputa competición europea puede darle el plus necesario para alzarse al final de temporada con el título.

A unos 250 km al noroeste de Londres se ha instalado el epicentro de la atención en el planeta fútbol inglés. En la ciudad de Manchester cohabitan los dos clubes con más posibilidades de ganar la Premier League esta temporada. Colíderes después de disputarse el boxing day, ambos han grabado ya en su diario el hecho de ser las dos grandes decepciones de la presente edición de la Champions League. Incluidos por la mayoría del orbe futbolístico, entre los que se encontraba este humilde servidor, en el grupo de los cuatro o cinco favoritos a principios de septiembre para ganar esta competición, les ha bastado lo que dura una estación para dilapidar cualquier opción de victoria final. El exceso de confianza de los de Ferguson, les bastaba con sumar dos puntos en los dos últimos partidos de la fase de grupos, a disputar uno en Old Trafford ante el Benfica y el otro en Basilea, y una mala decisión de Mancini con Agüero en el decisivo partido de San Paolo ante el Nápoles, les abocan ahora a luchar por la Europa League. En su competición doméstica el irregular año de Arsenal o Chelsea y la plantilla corta con la que cuenta el Tottenham los convierten en los principales favoritos. Los unos cuentan con la experiencia de haber ganado cuatro de las últimas cinco ligas; los otros con la mejor plantilla, de largo, de toda la premier. La visita al City of Manchester de los diablos rojos a tres jornadas del final puede ser juez y parte en la resolución del campeonato.
Mucho más abiertas quedan las ligas en Alemania o Francia. En el país germano la todopoderosa máquina del Bayern puede verse sorprendida, sobre todo, si despista la consecución de la Bundesliga en beneficio de la conquista de su quinta copa de Europa. Fin éste, por otro lado, más que justificable teniendo en cuenta que serán los anfitriones de dicha final. Si se despistan, como digo, los dos Borussias y el Schalke de Raúl no le van a pedir permiso para hacerse con el cetro en juego. De la misma forma en Francia el número de aspirantes es amplio y aunque a día de hoy hay cuatro equipos en sólo cinco puntos, la experiencia de otras temporadas impide descartar alegremente a cualquiera de los otros equipos que vienen por detrás. Es cierto que el nuevo rico PSG con Gameiro o el mago Pastore a la cabeza es el mejor colocado pero si yo fuera Ancelotti, al que L’Equipe ya coloca como nuevo entrenador, no perdería de vista al resto de rivales. Sobre todo si entre ellos se encuentran las curtidas plantillas de Marsella y Lyon o el actual campeón Lille de Hazard y sus huestes.
Oporto y Benfica libran, un año más, una enconada batalla por el título en Portugal. Empate a todo. Puntos, partidos ganados y partidos empatados. Ambos permanecen invictos, el derby disputado en la primera vuelta a orillas del Duero finalizó en empate a dos. El Benfica cuenta con un grupo ligeramente superior al de su rival del norte al que el factor Hulk puede darle el empujón que necesita para desnivelar la balanza a su favor. Sustituir la música de viento que con excesiva frecuencia suena hacia su estrella en do Dragao, desconozco los  motivos, por un más litúrgico Hulk ora pronobis hará más fácil la llegada a sus vitrinas de un nuevo título.
Dos acontecimientos más han marcado el año que finaliza. Vienen desde el otro lado del Atlántico. El descenso, por primera vez en su historia, a las mazmorras de la Nacional B Argentina de un clásico como River Plate. Llevaba varios años en el alambre y al final se consumó lo peor. A esto debe sumarse, para más escarnio de los millonarios, la vuelta a la senda de la victoria de su némesis Boca Juniors, reciente campeón del Apertura. Finalmente, la realización de un objetivo largamente soñado por el histórico Universidad de Chile. El otrora conocido como el ballet azul, en el que han jugado grandes del fútbol chileno como Carlos Campos, Luis Eyzaguirre o, más recientemente, Marcelo Salas, ha conseguido después de más de 80 años de historia su primer título continental. La U de Chile conquistó de manera brillante en el estadio Nacional delante de 50.000 almas, después de un camino glorioso hacia la final, su primera Copa Sudamérica de fútbol.
Se nos va otro año con sus sabores y sus sinsabores y hemos de dar la bienvenida, el inexorable paso del tiempo así nos lo impone, a una nueva cuenta de minutos, horas y días que traerá al final de esa cuenta, la aritmética otra vez, el ocaso de otro año y la venida del siguiente…




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